Con la nueva vendimia “llamando a la puerta” en el sur de España, los agricultores del viñedo se impacientan por conocer la cuantía, y fecha de cobro, de las ayudas directas al viñedo afectado por la plaga de mildiu. Una situación que, en algunos casos, destruyó toda la cosecha de la campaña 2025. La tremenda magnitud del desastre, obligó a muchos propietarios a tener que arrancar superficies de vid, fundamentales para la fijación de población al mundo rural e, incluso, para la prevención de incendios.
Tras meses soportando una profunda crisis en sus economías domésticas, la esperanza vuelve al viñedo andaluz. El pacto, recogido en el acuerdo de Gobierno, firmado por Juanma Moreno y Manuel Gavira, recoge la necesidad, y compromiso, de que, tras una larga y desesperante espera, las ayudas directas lleguen a los propietarios de viñedos. Y es que, aunque resulte sorprendente, la Consejería de Agricultura –prácticamente- dejó abandonado a este sector, fundamental para la supervivencia de muchos pueblos, y decidió apostar por destinar fondos a Museos del Vino o Rutas del Vino, generando una situación que, desde distintos Grupos políticos y Asociaciones Agrícolas, catalogaron como inasumible. Pocos alcanzaban a comprender el motivo por el que no se priorizaba la supervivencia de quien produce el vino, en vez de apostar por aventuras turísticas de dudosa rentabilidad.
Los negociadores de VOX pusieron encima de la mesa, como elemento indiscutible, el apoyo al viñedo, un año después del desastre producido por el mildiu. Pero lo cierto es que, a día de hoy, nadie ha informado de cuando se comienzan a cobrar las ayudas por superficie y el sector comienza a dar señales de nerviosismo.
Excavadora durante el arranque de un viñedo
SE ACERCA LA VENDIMIA Y EL PELIGRO DE NUEVOS ARRANQUES.
Desde las Asociaciones y Colectivos, como “Mujeres por Doñana” o EBF, ponen de manifiesto el peligro de nuevos arranques masivos en unos viñedos que, como en el caso del Condado-Doñana, ya han sido esquilmados a un nivel insoportable para un ecosistema que ha sido excluido de la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un verdadero castigo por la nefasta gestión medioambiental de los responsables de proteger el entorno. Las múltiples visualizaciones de linces ibéricos asentándose en los viñedos obliga, aún más, a la necesidad de un apoyo directo y urgente que evite la desaparición de cientos de hectáreas, imprescindibles para la supervivencia de Doñana.
Y es que muchos viticultores volverán a arrancar sus viñedos a mediados de septiembre, una vez concluida la vendimia, si finalmente no se reciben ayudas reales, y acordes a la importancia de un sector que prevalece en estas zonas desde hace más de 500 años.
La indiscutible importancia de muchos viñedos como elementos dinamizadores del medio ambiente, y como protectores naturales de los incendios que asolan España, no se ha traducido más que en unas ayudas simbólicas, por parte del Partido Popular de Juanma Moreno. Actuaciones insuficientes, que han terminado ofuscando a miles de viticultores afectados por la plaga de mildiu.
Diputados de VOX se reuune con viticultores afectados
CONSIDERAN QUE LA AYUDA DEBE SER ANUNCIADA ANTES DE LA VENDIMIA Y QUE NO DEBE SER INFERIOR A 5000 EUROS POR HÉCTAREA.
Las Asociaciones consideran fundamental que las ayudas sean anunciadas por Bonilla y Gavira, antes de que comience la vendimia a principios de septiembre. La cercanía de agosto, que conlleva la paralización de muchas administraciones, también supone un contratiempo para que los apoyos, o al menos el anuncio de la llegada de los mismos, levanten el entusiasmo de un sector desmoralizado por lo que catalogan, un abandono intencionado, en los últimos años, para favorecer con los Fondos Europeos a las Bodegas y Empresas particulares. Un intento de “privatización” del mundo del vino que está acabando con las ultimas superficies de este cultivo tan arraigado en la historia, la cultura y la felicidad de numerosas generaciones de familias dedicadas a la vid.
Un lince ibérico descansa a la sombra de una viña
Los viticultores han observado como las administraciones andaluzas han apoyado, con una previsión cercana a los 70.000 euros por hectárea, a agricultores dedicados a los frutos rojos. Cantidad aportada, solo con la condición, que modifiquen su tipo de cultivos, con el fundamento de que no perjudiquen al medio ambiente consumiendo enormes cantidades de agua. Basándose en este ejemplo tan cercano, los viticultores consideran una ayuda mínima de 5.000 euros por hectárea al viñedo afectado por el mildiu,para conseguir fortalecer la supervivencia de sus explotaciones.
Unos viñedos que favorecen, de forma directa y comprobada, a los ecosistemas, a la avifauna, todo ello sin consumir ni un solo litro de agua de los acuíferos.