Cómo tratar las adicciones con ayuda de un psicólogo especializado

No hay duda de que una adicción termina trayendo nefastas consecuencias a nuestra vida y es vital la ayuda de un psicólogo especialista en adicciones que proporcione el acompañamiento y herramientas adecuadas para superarla.

Eso sí, a veces la persona que la padece no es consciente de que ha llegado el momento en el que, lo que parecía algo que podía controlar sin problemas, se le ha ido de las manos. No obstante, hay varios signos que pueden ayudar a detectarlo.

En cualquier punto de España es importante buscar profesionales con experiencia específica en el tratamiento de las adicciones. Por ejemplo, una persona que necesite psicólogos en Mallorca puede acudir a un especialista de la isla que valore su situación de forma individual y diseñe una intervención adaptada a sus circunstancias, igual que podría hacerlo en Galicia, Madrid, Valencia o cualquier otra provincia.

¿Qué ayuda puede proporcionar exactamente un psicólogo especialista en adicciones?

  • Ayudar a identificar los desencadenantes.
  • Diseñar un plan de prevención de recaídas y aconsejar cómo actuar si se produce una.
  • Fomentar que la persona recupere sus hábitos y autoestima a la vez que soluciona áreas que se han visto afectadas por la adicción, como el trabajo, la familia o la vida social.
  • Proporcionar a su paciente las herramientas necesarias para gestionar la ansiedad o el síndrome de abstinencia.
  • Si la adicción coexiste con otro trastorno mental como ansiedad o depresión, puede coordinar estrategias integrales de salud mental.

Factores que pueden determinar que existe una adicción

  • Bajan significativamente las horas de sueño, bien porque la persona siente que son “horas perdidas” que no le dejan seguir con su obsesión o porque la ansiedad que le provoca pensar en cuándo verá satisfecha esa necesidad (por ejemplo, el momento de conseguir otra dosis) no se lo permite.
  • Una gran irritabilidad cuando alguien de su entorno sospecha y le saca el tema o tratar de disfrazarlo con excusas como que solo es un medio para concentrarse mejor.
  • Dejar atrás amistades porque cree que ya no encajan con “su nuevo estilo de vida” o piensa que pueden juzgarle al verle hacer ciertas cosas, abriéndose a otros amigos que comparten sus adicciones.
  • La adicción interfiere notablemente en la vida cotidiana de la persona. Por ejemplo, con un evidente descenso del rendimiento académico o laboral, aislamiento social, constantes conflictos con pareja, amigos o familia o problemas económicos.
  • Actividades que resultaban gratificantes y emocionantes para la persona ahora son totalmente abandonadas por ella y no le generan ningún entusiasmo.
  • Aparecen consecuencias emocionales como culpa, irritabilidad o tristeza derivadas del consumo de ciertas sustancias o de la misma adicción.
  • Una continua necesidad de consumir para estar bien o aliviar su malestar que se convierte en el centro de su vida.
  • En fases más avanzadas, es muy probable que una adicción termine llevándole a otra. Por ejemplo, alguien adicto al juego que también tiene dependencia de la bebida e incluso empieza a consumir drogas como cocaína o cannabis cuando nunca antes lo había hecho.

Por supuesto, todos estos indicios son orientativos y será un psicólogo especializado el que determinará si efectivamente se trata de una adicción y prescribirá el tratamiento adecuado.

De todos modos, es muy recomendable recurrir a sus servicios ante cualquier duda para descartar que esto esté sucediendo o lograr empezar a ponerle solución para que no se convierta en algo mucho peor. Y es que, al contrario de lo que algunos piensan, no es necesario que la situación ya se haya empezado a ir de las manos para pedir ayuda profesional.

Comparte éste artículo
No hay comentarios