A la atención de los medios de comunicación y de las vecinas y vecinos de La Palma del Condado:
Por medio del presente comunicado, y ante las constantes muestras de afecto, dudas y preguntas que muchos de ustedes me trasladan a diario, me veo en la obligación moral y política de dar un paso al frente para anunciar una decisión difícil pero estrictamente necesaria, tomada desde la coherencia, la dignidad y, por encima de todo, la protección de mi salud mental frente al hostigamiento continuado que vengo sufriendo.
Anuncio públicamente que he solicitado formalmente mi paso al Grupo de Concejales No Adscritos del Ayuntamiento de La Palma del Condado.
Quiero que mis vecinos tengan las cosas meridianamente claras: esta situación es la consecuencia directa de una campaña de represalias contra mi persona por el mero hecho de ejercer mi libertad de expresión para criticar una gestión con la que no estaba de acuerdo, y desvincularme de la misma. La respuesta de los dirigentes locales ha sido el castigo y la persecución. Jamás me desvinculé de mi partido; de hecho, hasta el día de hoy he permanecido como militante del PSOE, una organización que defiende unos valores de izquierda los cuales sigo defendiendo pero lamentablemente sus actuales representantes locales no los llevan a la práctica.
Lo vivido en los últimos plenos ha sido la gota que ha colmado el vaso del desprecio y aislamiento sistemático, ejecutado para apartarme de la vida pública por no someterme al pensamiento único. Para que mis vecinos entiendan la gravedad del acoso que me ha empujado a cambiar al grupo de concejales no adscritos para proteger mi integridad psicológica y mi dignidad, detallo algunas de las acciones sufridas:
- El intento ilegal de expulsarme de forma forzosa, cuando en marzo la dirección local solicitó formalmente a la Alcaldía que se me declarara «no adscrita», una maniobra contraria a la ley que la propia Secretaría del Ayuntamiento tuvo que frenar por su manifiesta ilegalidad.
- La retirada de mi derecho a la palabra en los plenos, hurtando únicamente mi voz (y no la del resto de concejales) e impidiéndome realizar de forma efectiva las funciones de representación para las que fui elegida.
- La ocultación de información municipal crucial, al no trasladarme ni siquiera la información que el obtiene en las comisiones informativas anteriores a los plenos, vaciando por completo mis competencias básicas.
- El veto social e institucional en nuestro pueblo: el Secretario General ha ocultado deliberadamente y no me ha hecho llegar las invitaciones que el Grupo Municipal recibe para asistir a las actividades y cultos que celebran los diferentes colectivos y hermandades de La Palma, intentando «borrarme» de la vida social y política del municipio y faltando al respeto a las propias asociaciones de nuestro pueblo.
- Represalias intolerables contra mi propia familia, expulsando también de los canales de información interna a familiares directos (alguno incluso siendo militante) bajo consignas textuales de «borrar a todo lo que la rodea».
- Mi destitución fulminante de la Ejecutiva Local sin ni siquiera votación de la militancia.
- El amparo, fomento y dirección del acoso en los grupos internos de comunicación: El propio Secretario General Local, a través de mensajes en los chats internos, me ha achacado hechos falsos que jamás he cometido y ha llegado a la bajeza de fiscalizar y pedirme explicaciones sobre asuntos estrictamente íntimos y de mi vida privada —como poner en duda mis citas médicas, achacarme falsas reuniones particulares o reprocharme algunas relaciones personales—. Con esta intolerable intromisión en mi intimidad, lo que perseguía era avivar de forma deliberada el rechazo hacia mí, buscando que el resto de los miembros del grupo me juzgaran negativamente, mientras él guardaba un silencio cómplice ante las faltas de respeto en lugar de proteger a una compañera.
Ante un entorno que se ha vuelto asfixiante, destructivo e incompatible con el bienestar psicológico, pasar al grupo de no adscritos es la única vía para seguir defendiendo a los palmerinos con la libertad, la honestidad y la independencia que se merecen, sin someterme a mordazas ni castigos.
Mi acta de concejala pertenece a los ciudadanos de La Palma del Condado, no a unos dirigentes locales que confunden un partido con su cortijo particular. Esta situación de acoso ya se encuentra en manos de la Comisión Federal de Ética y Garantías en Madrid. Confío en la justicia interna y, si fuera necesario, en la justicia ordinaria para defender mi honor y mis derechos fundamentales.
A mis vecinas y vecinos: a partir de hoy, desde el grupo no adscrito, mi voz será más libre que nunca para defenderos. Seguiré trabajando por nuestro pueblo con la cabeza muy alta, la conciencia tranquila y la dignidad intacta.
Muchísimas gracias por vuestro constante apoyo y comprensión.
Fdo: Carmen Abad Lagares
Concejala en el Ayuntamiento de La Palma del Condado