El manual de la vergüenza del pádel gallego

Un manual sin ningún tipo de control ético ni institucional. Así es como gestiona Manuel Fernández, presidente de la Federación Gallega de Pádel, actualmente llamado a declarar como investigado tras solicitar un préstamo personal a la propia Asamblea para devolverlo posteriormente con la connivencia de su Junta Directiva.

Mientras tanto, los federados gallegos viven en la más absoluta ignorancia: desconocen quiénes forman la Junta Electoral y tampoco está claro quién preside la Junta Gestora, ya que estos cargos ni se publican ni se actualizan en la página web oficial ni en ningún otro canal de comunicación.

Para colmo, la presentación de candidatos a la Asamblea se ha fijado en una brevísima franja de días a partir del 24 de julio. La elección de las fechas no es casual: coincide con el inicio de las vacaciones de verano y un fin de semana festivo en Galicia. Con el censo electoral oculto y un plazo mínimo para solicitar el voto por correo, la estrategia es evidente: buscar la menor movilización posible, evitar que la gente conozca la realidad y asegurar la continuidad en el cargo cuatro años más. El interés por el deporte brilla por su ausencia; lo que importa es mantener el reparto económico entre unos pocos. Un cortijo cerrado donde los federados no pintan nada más que para pagar las cuotas.

Fechas fuera de lugar, ocultamiento y opacidad absoluta. ¿Hasta dónde puede llegar esta situación?

Otro de los capítulos más oscuros de esta gestión es el intento de fabricar «chanchullos» para desgastar a los posibles rivales bajo la vieja premisa de «difama, que algo queda». Un deporte que tiene todo el potencial para ser una referencia en Galicia sigue secuestrado por los intereses de unos pocos. ¿Despertará el pádel gallego en estas elecciones o continuará en un silencio cómplice?

No hay que olvidar otra de las tácticas habituales de los Fernández y Raposeiras para retener el poder: inventar apoyos que no existen y utilizar nombres de personas de referencia que nada tienen que ver con su proyecto. El candidato Magín Raposeiras se afana, junto a su equipo, en crear una falsa realidad. Saben que lo tienen prácticamente imposible y que su única opción es agarrarse a un clavo ardiendo: una abstención masiva o que ningún candidato sólido se atreva a dar el paso para evitar entrar en este escenario bélico.

Sin embargo, toda batalla electoral puede dar un giro en cualquier momento si las piezas que pueden destronar el régimen son las adecuadas. Hay nombres de referencia en el horizonte que bien podrían ser los indicados para escribir una nueva historia en el pádel gallego.

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