Fútbol o Trump, ZP y los 429 regalos para la Familia Real

Ahora que ha terminado el futbol en USA con la derrota del peligroso Trump pero también la crueldad de ver a unos jóvenes obligados a tocar la misma mano que quien ordenaría matar a sus seres queridos, regreso a lo cercano y veo en la prensa lo de los 429 regalos en 2025, por lo que decido visitar www.casareal.es y me encuentro la “Normativa sobre regalos a favor de los miembros de la Familia Real”, un texto que figura desde enero de 2015 y que nos dice que “Su Majestad el Rey ha considerado conveniente regular el régimen de regalos a favor de los miembros de la Familia Real”. Aquello fue un punto a favor del nuevo monarca porque veníamos de la foto del elefante ejecutado por su padre, quien sabe si en defensa de su propia mierda, pues el pobre animal debió pillar a ambos, a él y a Corinna, haciendo de las suyas, y de ese trance solo debían salir vivos los culpables.

Por cierto, había alternativas mucho menos confusas que la de colocar el “a favor de” en el título de la “Normativa sobre regalos…” pues, así escrito, también cabe que, les regalen lo que les regalen a los “miembros de la Familia Real” y hagan lo que hagan esos miembros con esos regalos, la interpretación que haga quien, por cierto, resulta ser el único intérprete de esa “Normativa…” pueda ser siempre la más favorable a los “miembros”, precisamente para que los regalos nunca puedan producir un efecto más perverso que el de las risas ante una lata de berenjenas de Almagro, por muy monárquicas que sean.

Por ejemplo, “recibidos por”, “destinados a”, “entregados a” o “para” habrían sido mejores alternativas que “a favor de” salvo que, “piensa mal y acertarás”, de forma deliberada se buscara esa confusión que tantos márgenes de maniobra proporciona a los maniobreros, valga, y, de paso, impedir la acción de la justicia ante un vacío legal creado malintencionadamente a favor de un rey que se puede reír de cualquier ley y de cualquier juez (el 56.3) y también es el MASUFA (el 62.h).

Decía lo anterior porque la citada “Normativa sobre regalos…”, que es interna de la Casa Real y, por tanto, aplicable a discreción por parte de Felipe VI salvo que alguien demuestre lo contrario, continúa diciendo que “considera procedente adaptarse a la regulación que, con carácter general, han aprobado en esta materia las Cortes Generales (…) aun cuando a los miembros de la Familia Real no les resulte de aplicación el mencionado precepto”.

Por su parte, la “regulación” a la que se refiere Felipe VI cuando decide que los miembros de la Familia Real se adapten (“aun cuando no les resulte de aplicación”) es la denominada “Ley 19/2013, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, que es aplicable a los miembros del Gobierno y altos cargos y asimilados de la Administración del Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales”. Ciertamente, una lista en la que no están los miembros de la Familia Real, aunque también vivan de los PP.GG.EE.

Visto lo visto, no puedo dejar de ponerme a pensar.

El artículo 65.1 de la Constitución establece que, respecto de los “miembros de la Familia Real”, la función de Felipe VI consiste en que “recibe de los presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma”. Por tanto, al hacer extensiva a esos miembros la Ley 19/2013 mediante una “Normativa sobre regalos…” interna, Felipe VI se constituye en la única autoridad que decide si alguno de esos miembros incumple en algún momento la citada Ley 19/2013 para, en su caso, dictar la “sentencia” correspondiente. Menudo lío se formaría si a alguno de esos miembros se le ocurriera acudir a la Justicia de verdad en caso de desacuerdo con el trato recibido por alguien que, por su propia voluntad (ver Carmen Calvo, 9 de mayo de 2022 en “El País”) está por encima de la ley y, por tanto, puede cometer con total impunidad cualquier delito en virtud del ya mencionado artículo 56.3 de la Constitución que, me permitiré un paréntesis democrático, ninguno de los 350 titulares de escaños del Congreso tiene la valentía de exigir su reforma, pero que también estoy seguro que ninguno de esos mismos 350 votaría a favor de mantener su actual redactado en caso de que “La persona del Rey” aceptara cambiarlo.

Y no me vengan con el cuento de lo la soberanía popular tal y cual, pues si en un país hay una sola coma de una sola ley que los representantes elegidos en las urnas no se atreven a corregir, le pueden llamar democracia, pero estamos hablando de porquería, por lo que cerraré este paréntesis para convertirme al realismo y pedir la mínima reforma de que el Congreso modifique la Ley 19/2013 para incluir en la misma a los miembros de la Familia Real, no vaya a ser que Felipe VI tenga que dedicar demasiado tiempo a vigilar lo que ocurre con tantos regalos y no pueda salir cada día, él y/o Letizia, en las páginas dedicadas a tonterías, pero que también nos cuestan dinero.

Recuerdo ahora que la noticia de los 429 en la prensa de papel era del día 1 de julio pasado y, como le hubiera ocurrido a cualquiera, no pude evitar el recuerdo de las joyas de ZP, por lo que busqué más en Internet y lo primero que emergió en la pantalla fue una noticia de Voz Populi titulada “La Casa Real publica por primera vez el listado íntegro de regalos institucionales recibidos en 2025”, un texto del que se podría deducir que han estado diez años sin cumplir la obligación de publicar ese listado íntegro (a fin de cuentas, la ley no les obliga) o, también, al leer “Goleada en transparencia de la Casa Real a Zapatero”, un subtítulo de la misma noticia escrito con letras un millón de veces más grandes que el título (me acabo de permitir medio millón de excesos), lo que pensé es que “alguien” de la Casa Real había elegido la fecha para publicar la noticia de los regalos cuando más daño le pudiera hacer al presidente del Gobierno, el de ahora por supuesto, pues necesitar 180 días para hacer el recuento de 429 regalos recibidos durante los 365 días del año anterior parece un poco exagerado…, salvo que se tengan que ocultar unos cuantos y no se pongan de acuerdo en cuales. Eso sí, las latas de berenjenas de Almagro se han salvado de la oscuridad, aunque preferiría que se las hubieran zampado.

Podría estar varias páginas especulando, pero prefiero elegir de nuevo el atajo de la propuesta con reforma legal incluida, que sería la segunda: Que en la Ley 19/2013 se incluya también que el 6 de enero de cada año, el día de los Reyes Magos, sea la fecha en la que la Casa Real, y también todos los “miembros del Gobierno y altos cargos y asimilados de la Administración del Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales” hagan pública la lista completa de los regalos que recibieron el año anterior”. Y, por cierto, también los regalos inmateriales en forma de favores y otras trampas que tantas obligaciones generan a los cargos públicos beneficiados. 

Considero que los cinco primeros días de cada año que comienza es tiempo más que suficiente para preparar la información sobre la lista de unos regalos que se han ido recibiendo durante los 365 días anteriores. De esa manera se evitarán esas sospechas de malas intenciones, que tantas veces aciertan, cuando coinciden con noticias sobre joyas y otras presunciones. Por eso mismo considero que Felipe VI tuvo la cara más dura que el cemento, y la sigue teniendo, cuando firmó la “Normativa sobre regalos a favor de los miembros de la Familia Real” y en ese texto un punto 7 que dice lo siguiente:

“7. PUBLICIDAD DE LOS REGALOS. Con periodicidad anual se publicará en la página web de la Casa de Su Majestad el Rey la relación de regalos institucionales que hayan sido recibidos por la Familia Real durante el año anterior. Se hará constar una breve descripción del regalo, así como la persona o entidad que lo haya entregado.”

Es decir, sin fecha obligada. Exijamos que sea cada 6 de enero.

Para finalizar, una petición a la hoy presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, alguien que ha coincidido con Felipe VI más de una vez, por si en esta ocasión lo conseguimos.

¿Puedes, Carmen, informar con detalle de las fechas en las que tuvieron lugar las consultas ante la Casa Real de las que informaste el día 9 de mayo de 2022 en las páginas de “El País” y qué persona o personas te atendieron?

Ya sé que ahora tienes que guardar silencio, pero también que pueden producirse filtraciones sin culpables, aunque también hay jueces que son capaces de condenar sin pruebas.

Gracias, Carmen, hiciste un gran servicio con aquella revelación, pero no lo dejes a medias, por favor.  

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