Con motivo del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se conmemora este 25 de julio, SESPAS propone impulsar una Estrategia Nacional de Seguridad Acuática en España.
España continúa registrando cada año centenares de fallecimientos evitables por ahogamiento. Ante la persistencia de este problema, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha publicado un documento en el que reclama la elaboración de una Estrategia Nacional de Seguridad Acuática que permita coordinar las políticas preventivas, mejorar la vigilancia epidemiológica y reducir de forma sostenida tanto las muertes como las secuelas asociadas a estos episodios.
La petición coincide con el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se conmemora cada 25 de julio por iniciativa de Naciones Unidas. Esta jornada pretende llamar la atención sobre una de las principales causas de muerte por lesiones no intencionadas en el mundo y recordar que el ahogamiento no debe verse como un accidente inevitable, sino como un problema de salud pública ampliamente prevenible.
Los últimos datos del Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo muestran una evolución preocupante. En 2025 fallecieron en España 472 personas por ahogamiento no intencional, el segundo peor registro de la serie histórica homogénea del Informe Nacional de Ahogamientos. Durante los seis primeros meses de 2026 se produjeron otros 217 fallecimientos. Solo en junio de este año se contabilizaron 92 muertes, 19 más que en el mismo mes de 2025 y el peor registro para un mes de junio desde el inicio de la serie.Para SESPAS, estas cifras muestran que no se trata de sucesos aislados o excepcionales, sino de un problema persistente que requiere una respuesta estructural, coordinada y mantenida durante todo el año.
Más de 4.600 fallecimientos en una década
Según el citado informe, entre 2015 y 2025 se registraron en España 4.602 muertes por ahogamiento no intencional. Más de la mitad, el 56,4%, se concentró entre junio y septiembre, aunque estos episodios se producen durante todo el año. Por ello, SESPAS considera que las campañas de verano deben complementarse con políticas preventivas estables.
El perfil de las víctimas apenas ha cambiado en la última década: la mayoría son hombres adultos y el riesgo aumenta entre las personas mayores, debido, entre otros factores, a la mayor presencia de enfermedades crónicas, fragilidad y multimorbilidad. Una parte relevante de los fallecimientos se produce, además, en playas y otros espacios naturales sin servicio de socorrismo.
España presenta, además, una elevada exposición al medio acuático debido a sus casi 8.000 kilómetros de costa, sus dos archipiélagos, la extensa red de ríos, embalses y zonas naturales de baño, las miles de piscinas públicas y privadas y la llegada anual de millones de turistas.
La sociedad científica considera necesario desarrollar intervenciones adaptadas a las características y circunstancias de los grupos con mayor exposición o vulnerabilidad, entre ellos las personas mayores, la infancia, turistas, pescadores y pescadoras, deportistas y quienes realizan actividades recreativas en espacios acuáticos naturales.
Una estrategia liderada por el Ministerio de Sanidad
SESPAS propone que la Estrategia Nacional de Seguridad Acuática esté liderada por el Ministerio de Sanidad y coordinada con las comunidades autónomas, las entidades locales y los sectores implicados en la educación, el turismo, la protección civil, el deporte y la seguridad marítima.
Entre sus principales medidas plantea extender la educación en seguridad acuática desde edades tempranas, promover el aprendizaje universal de la natación y las competencias básicas de autoprotección, desarrollar programas para los grupos de mayor riesgo y adaptar los servicios de vigilancia, señalización y socorrismo a las características de cada espacio.
El documento también plantea incorporar la seguridad acuática a las políticas de adaptación al cambio climático.El aumento de las temperaturas y la prolongación de los periodos cálidos pueden intensificar el uso de playas, piscinas, ríos y embalses, mientras que las lluvias torrenciales, las inundaciones y las crecidas repentinas generan nuevos riesgos. Por ello, SESPAS propone incluir la prevención de los ahogamientos en los planes de protección civil, adaptación climática y gestión de emergencias, con especial atención a las zonas inundables y a las poblaciones más vulnerables.
Para SESPAS, la prevención debe abordarse como una “auténtica política de salud pública”, basada en la evidencia científica, la coordinación institucional y la evaluación continua, frente a la actual heterogeneidad de las actuaciones entre territorios.
Vigilar también los episodios no mortalesUno de los principales ejes de la estrategia sería crear un Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de las Lesiones por Ahogamiento. SESPAS subraya que la vigilancia debe ir “mucho más allá del simple recuento de fallecimientos” e incluir también los episodios no mortales, que pueden causar secuelas neurológicas y discapacidad permanente.
La sociedad científica propone integrar la información de herramientas ya existentes, como AQUATICUS, del Ministerio de Sanidad, y el Informe Nacional de Ahogamientos, con los registros de mortalidad, hospitales, urgencias, Salvamento Marítimo, Protección Civil y servicios extrahospitalarios. Esto permitiría conocer mejor los factores de riesgo, los tiempos de rescate, la asistencia recibida y las secuelas, además de evaluar la eficacia de las medidas preventivas.
Como concluye el documento, “los ahogamientos no son un destino inevitable ni un precio asociado al disfrute del agua. Son un problema prevenible que exige una respuesta colectiva”.