La industria de defensa de EE.UU. y Trump eligen España. Por James Nava

En un entorno tan manipulado informativamente y con un gobierno español que juega la carta electoral del anti Trump, resulta revelador comprobar que, de una forma indirecta pero muy real, el presidente estadounidense incentiva a las empresas de defensa de Estados Unidos para que también inviertan en España. Es una de las maneras en que beneficia a los españoles y al país mientras mantiene un enfrentamiento ideológico con Pedro Sánchez y su gobierno de socialcomunistas. 

La realidad abofetea a esos medios y prensa que se pasan el día criticando a Trump. Algunas empresas de defensa estadounidenses han elegido España para invertir miles de millones de dólares en la fabricación de armamento de alta tecnología. Por ejemplo, Lockheed Martin y RTX, dos de los mayores contratistas de defensa estadounidenses, prevén una demanda sostenida en toda Europa a medida que el continente se rearme al incrementar los presupuestos hasta el 5% (menos el gobierno de Sánchez, que sigue haciendo el ridículo con su 2%). Ambas empresas firmaron acuerdos de cooperación con el gobierno español en 2025 en Feindef, la principal feria de defensa del país.

A muchos ciudadanos españoles les puede sorprender estas relaciones fluidas entre las industrias de ambos países en medio de la tensión existente entre los respectivos gobiernos. Aquí vemos cómo el presidente Trump diferencia bien entre lo que es un gobierno desastroso y la capacidad de la industria española. Tengan claro que, sin el respaldo de Trump, esos contratos de defensa no existirían.  

A nivel mundial, existe una gran demanda de sistemas de defensa aérea como el misil Patriot, que Lockheed Martin y RTX producen conjuntamente y que es un pilar esencial de la defensa aérea estadounidense. Las alianzas que existían previamente, ya permiten que las empresas españolas Oesia y Sener fabriquen componentes de misiles para las dos compañías estadounidenses, mientras que Lockheed Martin e Indra firmaron un acuerdo marco hace dos años para explorar inversiones conjuntas. En concreto, el Gobierno español aprobó una compra masiva de misiles Patriot de última generación por valor de unos 2.230 millones de euros. Lockheed Martin está expandiendo sus vías de colaboración para que la industria local participe en el ensamblaje y mantenimiento de estos sistemas. Además. colabora directamente con Navantia en la construcción de las Fragatas F-110, integrando su extraordinario sistema de combate naval Aegis en estos nuevos buques de la Armada española.

La empresa RTX Corporation (antes Raytheon) también participa en esta cooperación industrial con los sistemas antiaéreos y radares. Es el otro gran fabricante (junto a Lockheed Martin) del sistema Patriot. Ha firmado convenios estratégicos para reforzar su colaboración en territorio español y busca apoyarse en el tejido industrial local para la fabricación de componentes de misiles y sistemas de guiado guiados por radar.

General Dynamics. La corporación GDELS-Santa Bárbara Sistemas es dueña de la histórica Santa Bárbara Sistemas en España. A través de esta filial, gestiona fábricas españolas (como las de Trubia en Asturias y Alcalá de Guadaíra en Sevilla) para construir los vehículos blindados VCR 8×8 Dragón y los vehículos de combate de infantería Pizarro para el Ejército de Tierra, siendo uno de los mayores contratos de defensa terrestre del país.

Además, Indra también está negociando con Santa Bárbara, lo que podría abrir la puerta a nuevos contratos compartidos.

Más allá de tanques y misiles, las inversiones estadounidenses tocan la infraestructura digital española y los sistemas informáticos avanzados en las áreas de tecnología, ciberseguridad y datos de doble uso. 

Palantir Technologies: La firma de software estadounidense trabaja codo con codo en la analítica de datos a gran escala y soluciones de Inteligencia Artificial para agencias de inteligencia y ministerios del entorno OTAN, con una creciente influencia en los programas de seguridad fronteriza y defensa digital en el sur de Europa.

Proveedores Cloud y Ciberseguridad: Empresas como Microsoft y Amazon Web Services (AWS) han desplegado regiones de datos e infraestructuras en España de «nube soberana» con altas certificaciones de seguridad, diseñadas para albergar información del sector público y de defensa nacional.

Como vemos, los contactos y la colaboración no son nuevos y se mantienen pese a las meteduras de pata y salidas de tono del gobierno de Sánchez. 

Las empresas de defensa estadounidenses mantienen sus políticas de expansión en España y el resto de Europa, sin desviar las importantes inversiones que se están realizando en Estados Unidos gracias al presupuesto proyectado de Trump de más de 1,5 billones de dólares. Un presupuesto que da para mucho. Con el fin de canalizar esta cooperación, se están estableciendo alianzas industriales en vez de acuerdos de exportación directos, buscando fábricas y subcontratistas europeos dispuestos a fabricar localmente armamento de diseño estadounidense. Así, RTX informó que 7.000 millones de dólares de los 10.000 millones de dólares en contratos internacionales que firmó durante el primer semestre del año procedían de Europa.

La estrategia de Trump no sólo se articula mediante empresas privadas de defensa, sino que también utiliza presupuesto público para invertir en las capacidades defensivas españolas. Por ejemplo, el ejército estadounidense también ha invertido 400 millones de dólares en la base aérea de Morón, en Sevilla. Una inversión que se produce a pesar de los rumores de que las bases de Morón y de Rota, cerca de Cádiz, podrían cerrarse y trasladarse a Marruecos. Una posibilidad real, pero todavía lejana. 

El Pentágono mantiene una fuerte inyección económica en España, centrada en sus bases militares, dentro de un renovado programa de inversiones en infraestructuras militares que financia la modernización tecnológica de las instalaciones logísticas y de telecomunicaciones. 

En la Base Naval de Rota (Cádiz), financia el despliegue y mantenimiento de sus destructores pertenecientes al sistema de defensa contra misiles balísticos de la OTAN. Esta presencia genera una inversión constante en servicios de astilleros, mantenimiento tecnológico y soporte operativo provisto en gran parte por la empresa estatal española Navantia.

En la Base Aérea de Morón (Sevilla), es utilizada por las Fuerzas Aéreas estadounidenses como base de despliegue rápido, lo que implica flujos continuos de capital gubernamental para mejorar pistas, hangares y sistemas de repostaje avanzados.

Como vemos, Trump sabe diferenciar muy bien de lo que es España y su valor en el teatro de operaciones mundial, del actual gobierno incompetente de Sánchez. 

Además, la relación entre ambos países es recíproca. Indra inauguró este año su primera filial de defensa en Estados Unidos, y el astillero español Navantia busca contratos para modernizar la flota estadounidense.

Los medios, la prensa y el gobierno de Sánchez pueden seguir manipulando la información todo lo que quieran, pero Trump está cuidando la cooperación industrial entre Estados Unidos y España; o sea, uno de los aspectos importantes que beneficia a ambos países.

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