Tras lograr la paz social en la grada de animación, el Deportivo de A Coruña recibe al Valencia CF en Riazor con el objetivo de sumar de tres en Primera División.
Calmadas las aguas en la planta noble del club tras la intervención directa del presidente para atajar el conflicto de la grada de animación, el RC Deportivo regresa hoy a su templo. Riazor vuelve a abrir sus puertas por segunda vez en la máxima categoría del fútbol español, para revivir esa simbiosis única entre equipo y afición, recuperando una sintonía que jamás debió perderse.
El segundo partido en Riazor como equipo de Primera División, marca un hito en la historia reciente de la entidad blanquiazul. Tras cosechar dos empates en las primeras jornadas frente al Elche CF y al Málaga CF, la plantilla deportivista apela al refrán de que «a la tercera va la vencida» para estrenar su casillero de victorias y disfrutar la paz social alcanzada en los despachos.
Se prevé un lleno absoluto en el feudo herculino, convertido en una caldera donde la presión de la afición buscará empujar en volandas a los jugadores. Con la concordia normalizada en el entorno del club, el foco deportivo se centra exclusivamente en superar al Valencia CF.
Una vez apagado el fuego en los despachos, lo que toca es dejarse de escenografías, bajar el telón de los gestos cara a la galería y centrarse en lo que de verdad importa lo que sucede swobre el terreno de juego. Los comunicados y gestos cara a la galería sobran cuando el árbitro pita el inicio del partido. La reconciliación se demuestra en el césped y en la grada, no en los medios de comunicación ni en redes sociales.