Analista
Según un informe coordinado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM),» el planeta está muy lejos de alcanzar sus objetivos climáticos y esta situación socava las iniciativas mundiales encaminadas a combatir el hambre, la pobreza y los problemas de salud, mejorar el acceso al agua limpia y la energía no contaminante, y abordar muchos otros aspectos del desarrollo sostenible», escenario preocupante que se verá previsiblemente agravado por la llegada de «El Niño».
¿Qué es el Niño?
El fenómeno climático conocido como «El Niño», estaría relacionado con el incremento delgado calentamiento de las aguas del Pacífico oriental ecuatorial y podría significar problemas para partes de África, América Central y el Extremo Oriente asiático según la FAO por lo que
dicho organismo habría ya preparado una respuesta anticipada a la emergencia alimentaria que causará la llegada de El Niño y que según la OMM podría alcanzar su pico de madurez a finales del 2026 y extender sus efectos hasta el otoño del 2027.La anterior aparición de El Niño entre el 2015 y el 2017 tuvo efectos devastadores en la seguridad alimentaria, medios de vida, nutrición y salud de cerca de 100 millones de personas en 23 países de todo el mundo.
¿Hacia el Super Niño?
La Organización Metereológica Mundial (OMM) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), han emitido alertas advirtiendo que este episodio se perfila como un «Súper El Niño», con un 81% de probabilidad de alcanzar una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de este año.Segun dichos organismos, habría un 69% de posibilidades de que este evento supere en fuerza a cualquier otro registrado desde 1950 y lo que lo hace especialmente preocupante es que se está desarrollando sobre un planeta que ya registra temperaturas globales récord debido al cambio climático antropogénico.
¿Deberia preocuparnos este Super Niño?
Este Super Niño vendría caracterizado por :
Temperaturas extremas: Se prevé un aumento térmico generalizado en gran parte del mundo pues el calor acumulado en los océanos alimentará olas de calor terrestres aún más severas y prolongadas.
Lluvias torrenciales e inundaciones: Regiones como el norte de Sudamérica (especialmente Perú y Ecuador), el este de África y el sur de Estados Unidos se enfrentan a un riesgo muy elevado de precipitaciones extremas, inundaciones y peligroso aumento del nivel del mar.
Sequías e incendios forestales: Por el contrario, zonas de Australia, Indonesia, el sur de México y partes de Centroamérica sufrirán graves sequías. Esto secará los suelos y multiplicará los incendios forestales de gran magnitud.
Impacto en los alimentos y la economía: El aumento anormal de la temperatura del agua ya está golpeando a los ecosistemas marinos (provocando, por ejemplo, la suspensión de pesquerías clave en el Pacífico).
Riesgo de hambruna
Además, las sequías e inundaciones dañarán gravemente cosechas globales como el café o el maíz, encareciendo el precio de los alimentos.Si a ello le sumamos que los precios mundiales del grano han subido ya más del 20% desde agosto, alcanzando máximos históricos en tres años, debido al bloqueo de las rutas del Mar Negro (guerra de Ucrania) y al desvío de buques por el Mar Rojo y las malas cosechas en Europa, Estados Unidos, Australia y la India.
Así, se estima una subida de los precios de los alimentos básicos de un 11,8 % en 2026 y de un 4,8 % adicional en 2027, con un incremento del 36 % en el precio del trigo con respecto al año anterior, lo que tendría como efecto colateral una inflación desbocada y el que más de 50 millones de personas podrían enfrentarse a la hambruna, elevando el número total de personas en riesgo de hambruna de los 225 millones actuales a los 274 millones, según estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA), pudiendo afectar a 45 países con Centroamérica en el ojo del huracán alimentario.