Paralelismos incomparecencias en escenarios envolventes

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

PERSPECTIVA.

Históricamente suelen surgir paralelismos en las dinámicas del poder que conllevan análisis sugerentes y válidos, junto a diferencias que permiten contemplar similares Actos acaecidos en escenarios institucionales. El analista pretende reflexionar sobre: “desatender al Senado español por parte de los ministros convocados” y por otro, a la «crisis de la silla vacía« protagonizada por Charles de Gaulle en la C.E.E 1965.

Ambos escenarios comparten una incomparecencia institucional deliberada respecto a la ciudadanía.

EL SENADO, UNA PUESTA EN ESCENA SIN CONSECUENCIAS.

La desafección política instaurada desde hace décadas en una sociedad que se siente mayormente no representada por sus gobernantes, faculta a la misma cada vez en mayor medida en abstenerse de participar en una vida política de auténticos escenarios.

Aparte, reflexión, que también induce a valorar la supuesta independencia de las Cámaras frente al Poder Ejecutivo al quedar en entredicho sus crisis permanentes de legitimidad social que sufre por ejemplo el Senado cuando al llegar la rendición de cuentas de cualquier clase, pasa a  convertirse con cualquier Gobierno en Teatro de Operaciones Partidistas, cuyo daño coyuntural de calidad democrática afecta a la polarización y judicializa la política, aunque en realidad sin efectos prácticos, ya que resulta conocido como objetivo en cada momento, el desgaste del Senado) mientras el control real de la legislatura se decide en el Congreso.

Añadamos como otro mal precedente el desgaste reputacional (de sobra amortizado por los protagonistas) según intereses, con el efecto del  aburrimiento y la desafección del ciudadano, que observa cómo las instituciones se lanzan reproches mutuos en lugar de legislar. No es de extrañar, no queden ganas, “salvo dar un portazo e irse de la habitación”.

Pero ya conocemos, cuando un ministro planta al Senado, los hospitales, las carreteras y las pensiones en España siguen funcionando exactamente igual. El daño se queda en el interior del «teatro político» evitando en lo posible el desgaste, ya que la Legislatura se decide en el Congreso.

Es decir, ineficacia equiparada al acostumbrado rango del llamado “postureo”.

CRISIS FRANCIA C.E.E.

El analista ha intentado localizar algún ejemplo de simbolismo institucional que hubieran supuesto alguna proximidad al caso que contemplamos. El siguiente no se trata del mejor, pero al menos se le aproxima en el sentido de funcionar como  mensaje político contundente destinados a ejercer el control del poder:

Se trata del caso de “La Silla Vacía” en la Comisión Europea de la extinta C.E.E (1965).

De Gaulle protestaba contra la imposición de la denominada “mayoría cualificada” la cual restaba soberanía a Francia. (Le grandeur).

La estrategia gaullista bloqueo y obstaculizó de facto institucionalmentedurante meses  la toma de decisiones comunitarias al ordenarse por parte de Francia la retirada de sus representantes en la C.E.E. haciendo patente el choque frontal entre Instituciones.

De Gaulle conocía perfectamente lo que hacía: Se trataba de una puesta en escena sin consecuencias para Francia. Todo continuó funcionando pues asumía que no podían abandonar Europa. Realmente pretendía como suele decirse: “enseñar los dientes”.

El Compromiso de Luxemburgo (1966) solucionó eclécticamente el problema manteniendo   el derecho de veto implícito de los Estados miembros, pero se debería continuar negociando, lo cual con una C.E.E. en construcción paralizó de facto la toma de decisiones comunitarias durante largo tiempo.

Pero, finalmente las partes más significativas se despidieron con un “Au revoire” o “Auf Wiedersehen”.

CONCLUSIÓN: MUNDO Y POLÍTICA.

Junto a lo anterior y otras situaciones actuales (usufructo del petróleo de Venezuela; intentos adquirir Groenlandia, aludiendo a la seguridad del Ártico, resulta fácil llegar a la conclusión  de que: «La política actual viaja a demasiadas revoluciones por minuto y corre el riesgo de gripar motores tanto a Estados como a poblaciones políticamente estabuladas”.

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