La asfixiante politización del tejido asociativo en Lugo: un clima irrespirable

El tejido asociativo de Lugo atraviesa un clima de creciente tensión y politización, transformado en un cotizado caladero de votos e influencia que, PP, BNG y PSOE se disputan directiva a directiva. Jesús Vázquez es el Cid lucense que nadie lo apea de su Babieca, amigo personal de José Tomé y ahora se arrima a Carmela López para seguir engadando la Federación Lucus Augusti, a pesar del abandono de personas importantes de su área de mando y la fragmentación vecinal en barrios como A Milagrosa, Fingoi o A Residencia. La batalla electoral salta ahora al control económico e institucional de colectivos estratégicos como ACRUGA y ASPNAIS. En ellos, sectores vinculados a los partidos y directivas históricas maniobran para perpetuarse en el cargo y no ceder el control de un «solomillo» presupuestario y de representación política que nadie parece dispuesto a soltar

El mapa asociativo lucense refleja actualmente una guerra de desgaste donde la participación ciudadana queda a menudo eclipsada por las maniobras de poder:

  • Federación Lucus Augusti y la inestabilidad vecinal: La federación mantiene un pulso constante contra el PP, generando un clima de confrontación continua. Mientras tanto, la escisión que pretendía renovar el movimiento asociativo ha quedado en una anécdota incapaz de consolidarse. La realidad demuestra que desbancar la influencia de figuras históricas como Jesús Vázquez requiere un trabajo de fondo que estas nuevas plataformas no están logrando mantener.
  • Tensión electoral en ACRUGA: La Asociación de Criadores de Raza Rubia Gallega se asoma a unas elecciones marcadas por los intereses de control interno. El entorno de Jesús Vázquez, junto a César Dorado, maniobra para elevar a la presidencia a un veterinario de Láncara. Un movimiento que se percibe como el intento de colocar a un candidato de paja para seguir dirigiendo los recursos económicos y de personal en la sombra. Frente a ellos, se espera la reedición de la candidatura independiente y apolítica que ya concurrió hace cuatro años.
  • El pulso por ASPNAIS: El relevo en una de las instituciones sociales más arraigadas de la ciudad tampoco parece librarse de los tintes políticos. Tras el exitoso mandato de consolidación de José Reigosa, el actual tesorero, Eugenio Corral, ha dado un paso al frente para liderar la entidad. En paralelo, emerge una candidatura alternativa encabezada por Bernardino Pardo, perfil muy activo durante la moción de censura municipal y próximo a entornos nacionalistas, bajo la bandera de una «nueva participación», introduciendo de nuevo la sombra partidista en la institución.
  • Sobresaturación en A Residencia: La atomización llega al absurdo en este barrio, donde hasta cuatro asociaciones distintas se disputan la representatividad en un radio de apenas 500 metros.

Ante este panorama de guerras internas, candidaturas teledirigidas y fragmentación barrial, la pregunta es inevitable: ¿Tiene sentido empujar el tejido asociativo a este límite de politización?

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