Pedro Sanchez advierte que desde la derecha y la ultraderecha se despliega de manera deliberada una estrategia del miedo con un objetivo claro: desmovilizar a la ciudadanía y evitar que acuda masivamente a las urnas. Nos tachan de delincuentes sin el más mínimo ápice de rubor, como si la honorabilidad fuera un traje a medida. Conviene recordarlo sin rodeos, yo, al menos, «jamás he ido a pasear en yate ni a negociar en barco con un narcotraficante«.
PP y VOX tratan de desviar la atención pública hacia conflictos horizontales. Se busca fomentar la crispación y enfrentar al pequeño propietario con el inquilino, logrando así que la mirada del ciudadano se mantenga a ras de suelo y no se atreva a mirar hacia arriba, que es precisamente donde reside el verdadero epicentro del problema habitacional.
La maniobra persigue un fin muy concreto: evitar a toda costa que la opinión pública ponga el foco en los grandes fondos buitre y en los grandes tenedores de áticos de lujo. El objetivo último de este cordón de protección mediático y especulativo es blindar los abusos del sector y enmascarar la especulación inmobiliaria tras cortinas de humo ideológicas, impidiendo que el debate político señale a los verdaderos beneficiarios del mercado de la vivienda.