UCIN Galicia
España necesita una nueva etapa política. La ciudadanía está cansada de la confrontación permanente, de las promesas que no se cumplen y de una política que, demasiadas veces, parece más preocupada por mantener el poder que por resolver los problemas de la gente.
Creo que ha llegado el momento de recuperar un espacio liberal, moderado y renovador, con ideas claras, principios firmes y una forma diferente de entender la política. Un espacio que defienda la libertad, la responsabilidad, la igualdad de oportunidades y una Administración que esté al servicio de los ciudadanos.
Por eso, quiero expresar públicamente mi apoyo a Democracia 21, un nuevo proyecto que puede contribuir a abrir un debate necesario sobre la regeneración política y el futuro de España. Es tiempo de dar oportunidades a nuevas ideas y a personas dispuestas a trabajar con compromiso, honestidad y responsabilidad.
No se trata de cambiar unas siglas por otras ni de vivir de los recuerdos de la política del pasado. Se trata de construir algo nuevo, escuchando a la sociedad y ofreciendo respuestas a cuestiones que preocupan de verdad: el empleo, la vivienda, el futuro de los jóvenes, los autónomos, las familias y la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones.
Lo digo también desde mi propia experiencia. Con el proyecto de UCIN en Galicia aprendí que los comienzos nunca son fáciles. Sin grandes recursos económicos, pero con trabajo, esfuerzo y mucha ilusión, hemos conseguido sembrar una semilla. Porque los proyectos serios no se construyen de un día para otro: necesitan constancia, principios y personas que crean en lo que hacen.
Estoy convencido de que la regeneración política no puede quedarse en un simple eslogan. Necesita hechos, transparencia y dirigentes que entiendan que la política es un servicio público, no una forma de acomodarse en el poder.
Como dijo John F. Kennedy: «No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país».
Esa es la actitud que necesitamos recuperar. Menos enfrentamientos, menos personalismos y más trabajo. Menos promesas y más soluciones. Y, sobre todo, no volver a defraudar a una ciudadanía que merece recuperar la confianza en quienes la representan.
Mi apoyo a Democracia 21 nace de esa convicción: España necesita mirar hacia delante, abrir paso a nuevas ideas y recuperar una política cercana, útil y comprometida con las personas.
Porque cuando uno cree que las cosas pueden hacerse de otra manera, llega un momento en el que no basta con decirlo. Hay que dar el paso.