Abel Caballero, en una edición sectaria y menguante del «Día do Veciño» en Lugo, trajo el apagón en la maleta

Si el objetivo del PSOE lucense era batir récords de asistencia en el «Día del Vecino de Lugo», lo que batieron fue el récord Guinness de tristeza y soledad sin apenas luces para darles calor y color a los «cinco mil» asistetes al acto alimentado por la Diputación de Lugo. Resulta que el flamante Día do Veciño organizado por el incombustible Jesús Vázquez se convirtió en el «Día do PSOE Vecinal con Vistas a Vigo», porque el evento giró milimetricamente alrededor de una única estrella estelar, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que debió de traer el apagón de energía en una maleta. De las cinco mil almas que prometían los dirigentes vecinales con la optimista fe del carbonero, la cosa se quedó en unas mil justitas, siendo increíblemente generosos y contando hasta las colonias de gatos que hay cerca del lugar de elebración.

Para rematar el cuadro dantesco, la estampa era digna de estudio antropológico, más de la mitad del millar de asistentes habían sido fletados en autobuses desde fuera de la provincia, no vaya a ser que los lucenses de verdad se dieran cuenta del percal. Dicen las malas las lenguas de doble filo, que el rostro de Carmela López sudaba tinta intentando blanquear la imagen de la Diputación y del partido, era todo un poema homérico; un verdadero cuadro surrealista al ver que el tinglado se le desmoronaba entre las manos.

El movimiento vecinal se rompe (y Jesús Vázquez se queda sin amigos)

Lo de Jesús Vázquez al frente de la Federación Vecinal empieza a parecerse a un cómico amortizado, pero sin gracia. El hombre pierde apoyos a la velocidad de la luz, y el histórico pinchazo de este domingo es la prueba del algodón. La ruptura es ya un secreto a voces: más de 70 asociaciones declinaron ir al aquelarre, hartas de que la fiesta sea en realidad un mitin encubierto de la mano de los mismos que están dinamitando el socialismo gallego desde dentro.

Eso sí, las consignas internas dadas a los altavoces del régimen eran claras y cristalinas, había que repetir como papagayos que se habían rebasado holgadamente los 5.000 asistentes, aunque en el recinto cabían todos holgadamente sentados en corro y sobraba espacio para montar una partida de brisca. Con este panorama, el bueno de Jesús se queda contra las cuerdas, sin fuelle, sin músculo y con menos fuerza electoral en Lugo que un patinete en una etapa de montaña del Tour de Francia.

Solo hay una verdad, la Diputacion de Lugo anunción a bombo y platillo que acudirian 5.000 personas

El Progreso de Lugo recoge que los asistetes al «Dia do Veciño» fueron más de mil personas.

No hay quien entienda semejante abismo entre la verdad mediática y la cruda realidad política. O Jesús Vázquez le ha vendido una milonga de campeonato a Carmela López, que la deja en evidencia, porque las declaraciones de los asistentes sobre el tremendo pinchazo del acto venían cantadas desde el mismísimo 6 de octubre. Menudo expediente X para el PSOE de Lugo y sobre todo para la presidenta de la Diputación.

Menos mal que queda el sentido del humor, porque Jesús Vázquez, el único «efecto especial» que consiguió fue dejar a oscuras a un PSOE menguante, a Carmela López mas colorada que la camiseta que llevaba puesta, porque las luces las tiene Abel Caballero en Vigo.

Fotografía PSOE

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