Jesús Antonio Rodríguez Morilla
El poeta clásico Horacio ya advertía en el siglo VIII a.C. sobre aquellos defectos de la política en los que las promesas, la confianza y la esperanza se exponen a la realidad y desaparecen para no volver jamás. Hoy, esta máxima cobra total vigencia en plena época electoral, cuando el sistema de pensiones además de subsistencia sirve además como salvavidas político mediante técnica/táctica de éstos a fin para ganarse el favor de más de diez millones y medio de pensionistas.
INTRODUCCIÓN.
Para lograrlo, los gobiernos recurren a una suerte de magia emparentada con la narrativa oriental de Las mil y una noches: un ¡Ábrete Sésamo! discursivo, una ilusión diseñada para que la opinión pública caiga rendida a sus pies sin cuestionar el truco subyacente.
Hemos escrito mucho sobre el presente Tema convertido cuatrienalmente o cuando convenga, en espada de Damocles sobre cabezas sin recursos suficientes para subsistir.
Recuerdo uno titulado: NON PLACET FEIJOÓ CASTIGANDO PENSIONES (8 abril 2022). Un alto cargo en la Estructura Económica del Partido (continua ejerciendo) manifestaba según EL CONFIDENCIAL, que habían elaborado sus especialistas y entregado al Ejecutivo, un plan económico, el cual contemplaba “desindexar”, o dicho en Román Paladino, “castigar” las pensiones más altas, aunque ya se sabe que una vez las tijeras en la mano……
Como aviso a Pensionistas, existe una frase popular ¡Ojo al Cristo, que es de plata!, y se utiliza como una advertencia coloquial para pedirle a alguien que tenga mucho cuidado, preste atención máxima o vigile de cerca una situación. (Partidos Políticos y situación económica).
ACTUALIDAD.
Si alguien se atreve a ventear el informe de la OCDE sobre las pensiones en España, percibirá de inmediato peligros de extrema gravedad, propios de un enfermo terminal en la UVI. Paradójicamente, la clase política prefiere recurrir a la vieja expresión popular de que el sistema goza “de una mala salud de hierro”, blindándolo como un semillero de 10,55 millones de votos. En tiempos de elecciones, las pensiones se transforman en un gancho electoral y, al mismo tiempo, en una sutil amenaza sobre los recortes que vendrían si gobierna el rival, si bien la situación inicial de España será exacta, gobierne quien gobierne.
Mientras tanto, el presupuesto para abonarlas mensualmente se dispara y altera la Caja del Estado, actuando como una gallina clueca que se acomoda en el ponedero a empollar huevos, inmóvil, a la espera de acontecimientos.
Según fuentes especializadas, estas inyecciones de auxilio se han disparado de los 15.600 millones de euros hasta los 41.600 millones, devorando ya un 3% del Producto Interior Bruto (PIB). Cada año se introduce en los Presupuestos Generales una cantidad que crece a mayor velocidad que los recursos reales disponibles. Es la viva imagen del refrán: “Consejos vendo y para mí no tengo”.
Respecto a nuestros percances genéricos, según expertos, en primer lugar, se observa un estancamiento estructural de la productividad y del PIB per cápita; el crecimiento no se debe a una mayor eficiencia o valor añadido, sino a un modelo extensivo que simplemente incorpora más trabajadores al mercado a través de los flujos migratorios.
En segundo lugar, la inflación persistente y la pérdida de competitividad erosionan gravemente el bolsillo privado, impidiendo que los salarios absorban las subidas de la cesta de la compra y de la vivienda.
El tercer desequilibrio estructural se encuentra en la fiscalidad, con una deuda pública en máximos históricos que ronda los 1,6 billones de euros y un déficit estructural que el Banco de España alerta que sigue intacto, camuflado temporalmente por el aumento extraordinario de la recaudación fiscal.
Por último, el mercado laboral, adolece de una disfunción crónica: aunque se celebran registros históricos de afiliación, España lidera el desempleo en la Unión Europea duplicando su tasa media.
CONCLUSIONES.
El objetivo fundamental de lograr una verdadera ¡regeneración política tantas veces reclamadas desde estas páginas!, que continua vigente, aunque aumentando en las últimas Elecciones, ya rozando un 35% ciudadanos disconformes que se abstienen de votar o, lo hacen en blanco mientras la sociedad asiste a un desfile interminable de corrupciones y tropelías.
La realidad es que no podemos continuar convirtiéndonos en un parvulario entregado a escuchar, una vez más, un ejercicio coral de “cantos de sirenas”. Nos piden navegar a bordo de una “chalupa” convirtiendo a España, en un bote o lancha menor, mientras los políticos insisten en recrear sus melodías de ilusión.
Ante este escenario, resulta difícil permanecer impávido, y obliga a un servidor abrazar la desafección hacia la política y urnas, a sabiendas de que la mayoría de las historias enhebradas desde el poder tienen como único fin postergar el despertar de la realidad.