El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue reelecto este domingo en la segunda vuelta de las elecciones generales tras alcanzar el 51,76% de los votos válidos, según los datos oficiales confirmados por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Con más del 99,87% de las urnas escrutadas, Lula se impuso a su rival, el senador Flávio Bolsonaro (candidato del Partido Liberal y representante del legado del expresidente Jair Bolsonaro), quien obtuvieron un 48,24% de los sufragios. Acompañado de nuevo por el vicepresidente Geraldo Alckmin, el mandatario se presentó bajo una amplia coalición progresista integrada por el PT, el PSB, el PDT, el PCdoB, el PV, el PSOL y la Red de Sostenibilidad. Con esta victoria, Lula, que cumplirá 81 años el próximo 27 de octubre, rompe moldes al convertirse en el primer presidente de la historia brasileña en lograr cuatro mandatos por votación popular.
Una jornada marcada por la prórroga y la remontada
La jornada electoral estuvo condicionada por una decisión excepcional del Tribunal Supremo Federal (STF), que extendió la votación dos horas más de lo habitual (hasta las 19:00 hora de Brasilia) debido a incidencias en el transporte y problemas de acceso de los electores a los centros de votación.
El triunfo de Lula corona una remontada electoral tras haber quedado por detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta (45% frente al 47%). La campaña del presidente dio un giro radical apostando por una fuerte movilización callejera y digital, reivindicando sus programas sociales, la creación de empleo, la reducción de la pobreza y el papel estratégico del Estado en la economía, con especial fuerza en el histórico feudo del Noreste del país.
Por su parte, Flávio Bolsonaro basó su estrategia en movilizar al electorado conservador poniendo el foco en la seguridad ciudadana, la contención del costo de vida y la necesidad de un giro radical en las políticas federales, escenificando la profunda polarización ideológica que atraviesa el país.
Los retos del nuevo mandato
Lula da Silva asumirá su cuarto mandato presidencial del 1 de enero de 2027 al 1 de enero de 2031, sumándolo a sus dos primeras etapas (2003-2010) y al periodo iniciado en 2023. Sin embargo, el gran desafío político del líder brasileño será la gobernabilidad: deberá negociar y tejer alianzas con un Congreso de clara mayoría conservadora, que previsiblemente ejercerá una fuerte oposición a gran parte de su agenda legislativa.