Una vecina de Santiago de Compostela ha conseguido recuperar 2.019,68 euros de CaixaBank después de que la Justicia declarase la nulidad de las cláusulas que regulaban los intereses y el sistema de pago de su tarjeta de crédito Visa & Go.
La sentencia, dictada por el Tribunal de Instancia de Santiago de Compostela y que a fecha de la noticia es firme, estima la demanda presentada por el despacho Oulego Abogados y Consultores y condena a CaixaBank a restituir las cantidades cobradas indebidamente, con los intereses correspondientes, además de asumir las costas judiciales por lo que la consumidora no tendrá que abonar cantidad alguna en concepto de honorarios de abogado y procurador.
Una tarjeta con un interés del 28,32 % y cuotas de apenas 20 euros
El origen del conflicto se encuentra en una tarjeta Visa & Go contratada en 2018, que funcionaba mediante el denominado sistema revolving.
Este mecanismo permite aplazar la devolución del crédito mediante pequeñas cuotas mensuales. Sin embargo, cuando estas son reducidas, una parte importante de los pagos puede destinarse a satisfacer intereses, mientras que el capital pendiente disminuye muy lentamente.
En este caso, la tarjeta tenía una TAE del 28,32 % y una cuota mensual de 20 euros.
La sentencia considera que CaixaBank no acreditó haber facilitado a la consumidora información suficiente para comprender las consecuencias económicas del contrato, especialmente el riesgo de prolongación de la deuda y la escasa amortización del capital.
El juzgado aplica la doctrina establecida por el Tribunal Supremo en sus sentencias de 30 de enero de 2025 sobre la transparencia de los contratos de tarjetas revolving. «El problema no es solo cuánto interés cobra el banco, sino que el cliente puede pasar años pagando sin reducir apenas su deuda»
José Ramón Oulego Erroz, abogado y socio director de Oulego Abogados y Consultores, despacho con más de quince años de experiencia en este tipo de reclamaciones destaca la importancia de esta resolución para los consumidores que contrataron tarjetas de pago aplazado. «Muchos consumidores contrataron estas tarjetas pensando que pagar 20 o 30 euros al mes era una forma cómoda de financiar sus compras. Lo que no les explicaron adecuadamente es que, con intereses tan elevados y cuotas tan reducidas, podían pasar años pagando sin conseguir reducir de forma significativa su deuda».
Oulego advierte de que el problema de las tarjetas revolving no se limita al porcentaje de intereses aplicado.«La cuestión fundamental es la transparencia. Un consumidor tiene derecho a saber cuánto le va a costar realmente el crédito, cómo se amortiza su deuda y qué consecuencias económicas puede tener elegir una cuota mensual reducida. No basta con incluir una TAE en un contrato si el cliente no comprende el funcionamiento del producto».
Miles de consumidores podrían tener derecho a reclamar sus tarjetas revolving
El despacho recuerda que las reclamaciones no se limitan a las tarjetas Visa & Go de CaixaBank, sino que pueden afectar a otros productos revolving comercializados por diferentes entidades.
Asimismo, advierte de que haber cancelado una tarjeta o terminado de pagarla no impide necesariamente estudiar la viabilidad de una reclamación.
«Hay personas que llevan años pagando una tarjeta revolving y desconocen que pueden tener derecho a recuperar cantidades importantes. También hay consumidores que ya han cancelado sus tarjetas y creen que no pueden reclamar. Nuestro consejo es que revisen sus contratos antes de dar por perdido ese dinero», señala Oulego.
No obstante, el despacho recuerda que cada contrato debe examinarse individualmente, puesto que la viabilidad de una reclamación depende de las condiciones pactadas y de la información facilitada al consumidor.