La importancia de digitalizar las cartas de los restaurantes

Atrás han quedado desde hace tiempo las épocas en las que la hostelería rechazaba todo lo que tenía que ver con la digitalización, curiosamente en pos de una supuesta autenticidad. Si de algo nos ha valido la pandemia es para asumir ciertos hábitos que han llegado para quedarse, y uno de ellos es la necesidad de eliminar fases del contacto físico que chocan directamente con los más básicos estándares de limpieza o de higienización. Es cierto que nos hemos acostumbrado a tirar del móvil antes de realizar nuestra comanda en un determinado establecimiento de hostelería, pero detrás de ese gesto existe un trabajo que debe entenderse en clave profesional y que requiere de una cierta estructura al respecto. Como en cualquier otro aspecto del mundo empresarial, se trata básicamente de externalizar aquellos servicios en los que nosotros no somos especialistas para dejarlos en manos de quienes se han formado en ese campo determinado.

La carta digital QR tiene todo un proceso detrás y necesita de unas determinadas garantías en cuanto a soporte técnico que desaconseja que seamos nosotros los encargados de gestionar todo el proceso. Por otra parte, al hablar de un espacio digital permite toda una serie de posibilidades que el aspecto o el espacio físico condicionarían sobremanera en ese sentido. No se trata de que una entierre a la otra, sino de ofrecer tantas opciones como tipos de público queramos tener en nuestro establecimiento determinado. Se trata de una carrera de fondo a la que queremos llegar con los mejores registros posibles.

No obstante, cuando hablamos de crear o de dejar en manos de los profesionales la gestión no debe caerse en el error de pensar en un engorroso, caro o largo proceso, sino que es un proceso tan sencillo como crear, por ejemplo, nuestro propio currículum en línea. Además, existen extras muy interesantes y que nos facilitan el día a día como puede ser, en este caso, un gestor de reservas que nos haga olvidarnos del papel y boli, por muy necesarios que estos sigan siendo como último paso.

En definitiva, la hostelería moderna no necesita en este caso de grandes inversiones para hacernos la vida más fácil, ni tampoco tener grandes conocimientos de informática, sino que podamos presentarnos al cliente más exigente con una propuesta que, antes de empezar a degustar nuestra comida, empiece a conquistarle por la vista. Y empezar ganando siempre es un punto a favor.

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