El nuevo lenguaje del dinero: lo que debes saber sobre la economía digital

Analizamos lo que suponen la irrupción de las criptomonedas, las nuevas pasarelas de pago online, las billeteras electrónicas, la tokenización y los exchanges.

El concepto de dinero y su circulación han variado sustancialmente en la era de la digitalización, dando lugar a un nuevo ecosistema económico, en el que la tecnología sustenta novedosas formas de intercambio e inversión.

La irrupción de las criptomonedas 

Como punta de lanza de la innovación se sitúan las criptomonedas, con activos como bitcoin, que al margen de responder a una nueva concepción del dinero, también supone un cambio disruptivo en cuanto a su emisión y control, que gracias a la tecnología blockchain adquieren un carácter descentralizado, permitiendo prescindir de autoridades regulatorias como los bancos centrales de los respectivos países, y en último término del monopolio monetario de los gobiernos, cuyo origen se remonta a la consolidación de los estados modernos.

Pero es que, además, han emergido otras criptomonedas como XRP, desarrollada por Ripple Labs, y que está orientadas a facilitar pagos internaciones, posibilitando realizar las transacciones en segundos con comisiones mínimas gracias a su funcionamiento con un sistema de consenso, que no emplea blockchain aunque tiene concomitancias en cuanto al uso de mecanismos de verificación.

Por sus características, XRP resulta ideal como puente entre divisas a la hora de hacer transferencias internaciones, permitiendo que las operaciones se hagan de manera más barata, ágil y rápida

Pagos digitales y fin del efectivo

Pagar en metálico se está convirtiendo en casi un exotismo, por más que haya defensores del efectivo que, no sin cierta razón, afirman que es la única forma de pago que no te obliga a dejar rastro.

Pero en realidad en la era digital vamos dejando huellas de actividad por todas partes, y de hecho es algo inherente también a las tarjetas físicas tradicionales, por lo que se pueden abrazar perfectamente las ventajas que nos ofrecen Apple PayGoogle Wallet o Bizum, al permitir convertir al móvil en una billetera digital, desde para hacer compras en cualquier lugar utilizándolo como terminal de pago hasta para efectuar transferencias al instante de manera totalmente gratuita.

En este contexto, el dinero y las tarjetas físicas tradicionales pierden su razón de ser, hasta el punto que las segundas han sido digitalizadas por los bancos tradicionales, con la mira puesta en no quedarse fuera de juego ante la irrupción de las nuevas pasarelas de pago. Si bien, para ser justos, recientes acontecimientos que han puesto de manifiesto nuestra dependencia eléctrica hacen pensar que tampoco es mala idea llevar siempre algo de efectivo en el bolsillo, por lo que pueda pasar.

Nuevas plataformas de inversión y transacción

Asimismo, para entender esta era de la economía digitalizada es clave comprender el papel que juegan los exchanges, nuevas plataformas de inversión que democratizan la operativa con criptomonedas y otros activos, permitiendo a nuevos tipos de usuarios alejados del arquetipo de grandes inversores acceder a servicios como la compraventa de activos digitales, los préstamos entre pares o la participación en proyectos DeFi, es de decir de finanzas descentralizadas que replican productos financieros tradicionales para operar con ellos sin intermediarios.

Asimismo, el nuevo lenguaje del dinero habla el idioma de los tokens, con los NFT (tokens no fungibles), utilizados desde para certificar la propiedad de obras digitales ya sea de forma completa o fragmentada, hasta para dar acceso a recompensas en videojuegos. Al tiempo, que también proliferan modelos de negocio basados en la tokenización, donde bienes tangibles como inmuebles o no tangibles como acciones de una compañía se atomizan para negociarse en mercados digitales.

Y, por supuesto, no se puede abordar los nuevos paradigmas de la economía digital actual sin hablar del impacto de plataformas como Uber, Airbnb o Wallapop, que si bien no están relacionadas directamente con el redimensionamiento del dinero, las transacciones y la inversión, sí suponen una transformación profunda en la forma en que generamos, intercambiamos y valoramos bienes y servicios, al introducir modelos de economía colaborativa que facilitan a cualquier persona monetizar activos infrautilizados, ya sea un vehículo, una habitación de casa o artículos a los que se quiera dar salida. 

Evidentemente todas las vertientes de la economía digital entrañan un desafío, ya que los riesgos siempre van de la mano de las oportunidades, pero lo que resulta indudable es que vivimos una nueva era en la que se han redimensionado en unos pocos años aspectos que había permanecido inmutables desde hace siglos, si hablamos del dinero en efectivo, y durante décadas si nos referimos a operaciones y transacciones financieras, o las inversiones en los mercados.

No sabemos que nos deparará el futuro, pero sí que podemos tener la certeza que la transformación digital de la economía ya es inexorable, por más que pueda haber tentaciones regulatorias que al final siempre han de adaptarse a las nuevas realidades, como lo ejemplifica a la perfección la cambiante actitud que se ha tenido con respecto a las criptomonedas, pasándose de barajar prohibirlas a crear reservas nacionales de ellas.

Comparte éste artículo
No hay comentarios