Las tormentas que sacudieron ayer la Cornisa Atlántica no fueron unas tormentas cualquiera. Testigos las describieron como una explosión de la naturaleza, con una intensidad tal que parecía «como si el cielo mandase una bomba atómica expandiéndose hacia el Gran Sole» (Fisterra hacia Irlanda)
Por suerte, este «apocalipsis meteorológico» se desató a unos 200 kilómetros mar adentro.. La magnitud de los rayos y truenos fue impresionante. En tierra cayeron más de 4.500 rayos. La fuerza de las precipitaciones también fue notable, y el granizo en el sur de Galicia era del tamaño de pelotas de ping-pong. A pesar de la virulencia del fenómeno, la distancia a la costa evitó que sus efectos más devastadores alcanzaran tierra firme.