La Cofradía de la Misericordia del Gremio de Mareantes de Cangas siempre tiene presente la figura del escultor Ignacio Cerviño Quinteiro. Con el objetivo de mantener vivo su legado, en el pasado mes de agosto realizó la exposición “Ignacio Cerviño en la Semana Santa de Cangas”. Transcurridos 120 años de su fallecimiento, el 28 de octubre de 1905, lo tendrá presente en los solemnes oficios de difuntos en sufragio de sus miembros fallecidos. El funeral se celebrará el próximo día 5 de noviembre a las 10:15 horas en la iglesia excolegiata de Cangas. Anualmente esta entidad religiosa celebra una función religiosa con la finalidad de elevar las oraciones por todos los difuntos que, de un modo u otro, encontraron en la Misericordia un lugar común en el que sentirse acogidos y acompañados.
Muchas son las personalidades locales que estuvieron ligadas con la Cofradía de la Misericordia. La figura de Ignacio Cerviño ha dejado una gran huella en la actividad de la Cofradía de la Misericordia y supuso un salto exponencial para su patrimonio histórico-artístico. En la actualidad la mayor parte de su imaginería de la Semana Santa fue realizada por este autor: la Santa Cena, Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas camino del Calvario o de las tres caídas, el Cristo del Descendimiento y el Calvario, las tres marías (Salomé, Cleofás y Magdalena), la Verónica, San Juan apóstol, el niño pasionario conocido popularmente como Francisquiño da Ferramenta. Tan relevante fue el legado de Cerviño que, desde 1877 hasta la actualidad, no ha incorporado nuevas tallas para las celebraciones de la Semana Santa. Todos sus esfuerzos se centraron en el mantenimiento y la conservación de tan preciada obra, así como su enriquecimiento con elementos complementarios.
Pero sí por alguna obra es recodado Ignacio Cerviño es por haber realizado el Cruceiro de Hío. Este precioso y equilibrado cruceiro se ha convertido en la seña de identidad de todo el concello. Aunque, conviene no olvidar otras obras en el territorio cangués: la fuente de Santiago, o do cabalo (1890), la casa grande de la familia Graña Priego y su panteón familiar (1873), conocido como do Ranqueta, el nicho de ánimas en la Magdalena…
La presencia de Ignacio Cerviño en Cangas está muy ligada con la del fomentador Francisco Joaquín Rodal Graña. Fue él quien encargó al cantero natural de Aguasantas (Cerdedo) la construcción de su casa principal en la calle Real,28 de la villa, actualmente número 19. Obra finalizada entorno al 1894. Incluso le facilitó una morada digna en el lugar el lugar de Barreiros, concretamente en la calle Malatería y un lugar en el que pudiera realizar la mayor parte de su obra. El almacén de vinos de la calle Estrella,7 en la que la familia elaboraba el vino con las uvas recogidas de sus propios viñedos acabó convirtiéndose en el taller del escultor. Dentro de las comodidades propias de la época, Ignacio Cerviño pudo realizar su trabajo a buen resguardo de las inclemencias meteorológicas. Incluso el panteón familiar se labró en este local, para luego ser transportado en un carro de bueyes hasta un viñedo familiar situado en las inmediaciones del camposanto, como paso previo a su ensamblado e instalación definitiva en el lugar actual. Cierto es que la familia deseaba que se ubicase en otro emplazamiento de mayor realce pero las autoridades municipales no se lo permitieron.
Incluso cuando Ignacio Cerviño decide establecer su residencia en Ponteareas, no deja de realizar encargos para Cangas, existiendo documentación que atestiguan su estadía en la villa para realizar algunas de sus obras. No deja de ser casualidad que Ignacio Cerviño falleciese el mismo año que Joaquín Francisco Graña Fandiño, industrial y benefactor de la cofradía, con el que mantuvo una gran amistad.