La Conquista cumple 10 años y Chifán llega a su tercer aniversario consolidando un proyecto familiar que ya forma parte del paisaje gastronómico coruñés.
A Coruña es hoy una ciudad más diversa también en lo gastronómico. Buena parte de esa transformación se explica a través de historias personales como la del Grupo La Conquista, un proyecto familiar nacido de la migración, la constancia y la cocina como lenguaje universal. Nueve años después de la apertura de La Conquista y tres desde el nacimiento de Chifán, sus responsables celebran que simbolizan algo más que longevidad: hablan de integración, identidad y madurez empresarial.
La historia comienza con una madre que llegó desde Perú a A Coruña y con una familia que se reunió poco después para empezar de nuevo. “Esta ciudad nos acogió desde el primer día y aquí hemos hecho nuestra vida”, explica la cocinera y fundadora del grupo, cuya vocación nació en la infancia, ayudando a su abuela y a su madre en comedores sociales. Aquellas ollas enormes, los mercados y la cocina como acto de cuidado marcaron un camino que hoy se traduce en dos restaurantes consolidados y reconocibles.
La Conquista abrió sus puertas hace nueve años apostando por una cocina peruana tradicional, fiel a los sabores de origen, pero cuidada en técnica y presentación. Platos como las causas, los ceviches, el arroz con pato o el chaufa marino se convirtieron con el tiempo en señas de identidad de un restaurante que logró fidelizar tanto al público peruano como al local, incluso cuando abrir un restaurante temático no era una apuesta evidente en la ciudad.
Tres años después llegó Chifán, una propuesta pionera en Galicia dedicada a la cocina chifa, fruto del mestizaje histórico entre la gastronomía china y peruana. Wok, salteados a fuego fuerte, sillao peruano y ají amarillo conviven en una carta que no busca reinterpretar el concepto, sino respetarlo y contarlo. Su acogida confirmó que el público coruñés está cada vez más abierto a descubrir sabores con historia.
Ambos locales comparten filosofía, equipo y valores: respeto por el producto, compromiso con la calidad, trabajo con proveedores locales y de temporada y una clara vocación cultural. El proyecto se articula hoy bajo el nombre de Grupo La Conquista, con la voluntad de ejercer como embajador de la diversidad gastronómica peruana en Galicia.
Este recorrido acaba de recibir, además, un respaldo significativo: el grupo ha sido acreditado recientemente por la Universidad San Ignacio de Loyola como restaurante de auténtica cocina peruana, un reconocimiento que avala casi una década de trabajo constante y fidelidad a la tradición.
Como un homenaje al equipo, a los proveedores y a una clientela que ha acompañado el proyecto desde sus inicios y, aunque sin desvelar todavía detalles, el grupo confirma que ya trabaja en un tercer proyecto gastronómico, un nuevo concepto que ampliará su universo culinario y que se anunciará cuando las condiciones estén maduras. “Cada paso lo damos con prudencia, respeto por el oficio y pensando en el público al que queremos llegar”, señalan desde el grupo.
Después de aquella primera apuesta, La Conquista y Chifán celebran algo más que aniversarios: celebran haber encontrado en A Coruña un lugar donde la cocina peruana no solo se prueba, sino que se queda.