PSOE de Lugo: Hoy dice misa y mañana repica

En la política lucense, el PSOE parece haber perfeccionado un arte difícil de ejecutar, el de la contorsión permanente. Si uno analiza los movimientos del partido en la ciudad y la provincia, se encuentra con una formación que navega entre la solemnidad de las promesas y la realidad de las crisis internas, aplicando a rajatabla el refrán de «hoy dice misa y mañana repica».

A nivel municipal, el socialismo lucense intenta proyectar una imagen de estabilidad y gestión. Sin embargo, los hechos cuentan una historia distinta. Hace apenas un año, la ciudad se vio sacudida por la trágica pérdida de la alcaldesa Paula Alvarellos, a quien este pasado fin de semana se le rindió homenaje en el Parque Rosalía. En aquel entonces, el partido apelaba a la unidad y a la continuidad de un proyecto sólido. Pero la realidad tras las bambalinas del Concello muestra un gobierno bipartito con el BNG que, más que una orquesta afinada, parece un duelo de solistas. Un duelo de dos gobiernos en el Ayuntamiento, aunque parezca uno solo, que cada uno va por su lado en detrimento de las y los lucenses.

Mientras el PSOE «dice misa» hablando de inversiones históricas y presupuestos récord para 2026, la oposición y diversos sectores sociales «repican» recordando la falta de ejecución real y el aumento del gasto corriente que hipoteca el futuro de los lucenses.

Donde el refrán cobra más fuerza es en el ámbito provincial. El escándalo que forzó la salida de José Tomé de la presidencia de la Diputación y del partido a finales de 2025 dejó una cicatriz que aún supura.

Es el ejemplo perfecto de la contradicción:

  • Un partido que se proclama estandarte del feminismo y la ética institucional.
  • La resistencia inicial de los cargos a actuar, las acusaciones de «fuego amigo» y, finalmente, un ex-líder que se aferra a la alcaldía de Monforte como no adscrito tras ser expulsado.

El PSOE provincial vive hoy bajo una gestora, tratando de convencer al electorado de que el pasado está enterrado, mientras los ecos de aquellas denuncias internas de acoso sexual siguen resonando en los pasillos de San Marcos.

¿Hacia dónde va el socialismo lucense?

La política del «hoy sí y mañana no» tiene un límite: la confianza del ciudadano. No se puede predicar austeridad y aumentar la deuda; no se puede hablar de regeneración y mantener estructuras que miran hacia otro lado ante las crisis éticas.

Lugo necesita una política que, si dice misa, lo haga con convicción, y si repica, sea para avisar de progresos reales, no para tapar los ruidos de sus propias grietas internas. El baile de siglas y sillones en el que se ha convertido el PSdeG-PSOE local amenaza con dejar a la ciudad en un limbo donde lo único que se mueve es la veleta de sus propios intereses.

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