La histórica Feria de Paiosaco no fue hoy solo un lugar de encuentro y comercio; se convirtió en el epicentro de la resistencia vecinal contra el proyecto de la planta de biogás que se pretende instalar en el municipio.
Aprovechando la gran afluencia de visitantes y la presencia de representantes del Concello, los vecinos afectados se mezclaron entre la multitud para realizar una labor informativa a pie de calle sobre lo que consideran una «amenaza inminente» para su calidad de vida.
Los portavoces de la protesta recorrieron los puestos y las zonas de concurrencia repartiendo información detallada sobre los efectos negativos que, según denuncian, supondría la instalación:
- Impacto ambiental y olores: El temor a las emanaciones constantes y la gestión de residuos a gran escala cerca de núcleos habitados.
- Tráfico pesado: El aumento exponencial de camiones de gran tonelaje por carreteras que no están diseñadas para tal volumen de transporte de residuos.
- Devaluación del entorno: El miedo a que A Laracha pase de ser un entorno residencial y agrario a un «vertedero industrial», afectando al valor de las propiedades y al modo de vida local.
La acción de hoy no solo buscaba concienciar a los visitantes, sino también enviar un mensaje claro a los responsables municipales. Los vecinos exigen transparencia y que el gobierno local se posicione firmemente al lado de la salud y el bienestar de la ciudadanía frente a los intereses de las grandes energéticas.
«No estamos en contra del progreso, pero sí de que se sacrifique nuestro entorno por un proyecto sobredimensionado y peligroso para la convivencia», señalaba una persona de los presentes.
La jornada en Paiosaco ha demostrado que el movimiento vecinal está organizado y que no permitirán que la megaplanta se instale en A Laracha sin dar la batalla informativa y social.