Hay quien en su día tuvo más poder en Lugo que un alcalde con mayoría absoluta y hoy tiene que conformarse con enviarle notas de prensa a los medios hasta los domingos por la tarde. Jesús Vázquez, el eterno dirigente de la Federación Vecinal, ha descubierto que el poder tiene el lomo muy suave cuando se ostenta, pero que cuando se va, deja la intemperie más fría que el invierno en la Muralla.
Desde que cambió el viento y el gobierno en el Concello de Lugo, Vázquez claudica a golpe de comunicado diario. El hombre que en su día movía hilos y levantaba teléfonos con la seguridad que da tener hilo directo con el entorno más íntimo de Besteiro, allí donde se cocía el bacalao de verdad, se encuentra hoy en una soledad que ya ni los photocalls logran disimular.
El calendario del dirigente vecinal ha quedado reducido a una agenda casi de mero trámite, el Día do Veciño como único evento con algo de sustancia y, para el resto del año, jugar a hacerle la oposición al Ayuntamiento desde la acera de enfrente.
Sus círculos de influencia parecen ahora una camiseta metida en la secadora a más temperatura de la cuenta, se han encogido tanto que en la Federación Vecinal ya van por varias bajas sonadas. Lo que antes era una legión de fieles hoy es un grupo tan reducido que, de seguir este ritmo de desgaste, en menos de un año a los acólitos habrá que buscarlos con lupa.
Para aparentar que la maquinaria sigue bien engrasada, la estrategia actual pasa por dar un paseo por algún barrio de la mano de Miguel Fernández, posar para la foto como quien no quiere la cosa y mandar una nota de prensa a cuanto periodista tenga el correo abierto.
Con el tablero político desordenado, la gran pregunta en los mentideros lucenses es quién sostiene hoy el andamiaje de Jesús Vázquez. Con la llegada de Carmela López a la Presidencia de la Diputación de Lugo, el perfil de la institución parece bien distinto al de los viejos tiempos capitaneados por el todopoderoso exlider socialista provincial José Tomé, apeado de su sillón por el fuego amigo del PSdeG. El lider socialista Ivan Castro en las primarias le enseñó el camino de la puerta de salida.
Aunque la política hace extraños compañeros de viaje, el estilo de López dista bastante de la vieja guardia que le daba aire a las velas de Vázquez. Está por ver si en la Diputación continuarán financiando y dándole el visto bueno al circo de notas de prensa o si, por el contrario, decidirán que la época de los portavoces omnipotentes y sin parroquia ya pasó a la historia.
Mientras tanto, Vázquez sigue a lo suyo, paseo, foto y nota de prensa. Que no se diga que en Lugo no hay movimiento vecinal, aunque sea de un solo hombre.Los trucos del pasado van quedando en el olvido, toca modernizarse y ponerse, de una vez por todas, al día con el siglo XXI.