Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. A veces sí, a veces no, pero en este caso, sí. Y me refiero al comentario que hice respecto al abandono de la tumba del Lehendakari Agirre como muestra de algo que nos está pasando. Y es que, en el pasado, no había semejante abandono de lo sustancial. Ahora sí.
Y pongo de ejemplo algo que organizó la Junta Municipal de Matiko en el 27 aniversario del fallecimiento del Lehendakari. La Junta organizó una conferencia con un panel de lujo compuesto por Uzturre, Joseba, el hijo del Lehendakari y el historiador Koldo San Sebastian a sala llena. Jóvenes, personas de edad media, mayores. A tope.
El 22 de marzo, el mismo día del aniversario dos autobuses llenos, 115 personas, salieron de las Escuelas de Tiboli a las 8:30 de la mañana. A las 11:30 fue la misa en la Iglesia del Lago en Donibane Lohizune para depositar a las 12:30 una ofrenda floral ante la tumba del Lehendakari y a las 15:00 horas la comida fue en el Batzoki de Zumaia.
Fue un día inolvidable de encuentro, confraternización, homenaje, presencia activismo político e histórico. La Junta Municipal estaba presidida por María Luisa Asumendi y estando en ella como burukides María Esther Solabarrieta, Antton Urionaguena, Gotzon Salcedo, Aitor Diaz, Mikel Koia, Isabel Gandiaga, entre otros.
La gasolina era la militancia y la ilusión y no se me diga ahora que son cuestiones en desuso, cosas del abuelo Cebolleta, y que esta sociedad ya no tiene estas motivaciones. Simples excusas para no hacer nada. Pero hay que tomárselo en serio.
Acabo de ver este cartel en la pared. Jóvenes que manosean ideologías totalitarias, como la del comunismo, sin rubor en decir que lo son y que la culpa de todo lo tiene esta sociedad burguesa donde ellos viven tan ricamente.
O EGI se mueve, o hay un rearme ideológico o estos nuevos revolucionarios sí que se van a llevar el santo y la limosma.