Campaña marisqueo 2023 puerto de O´Freixo de Muros

Carlos Brea

Dio comienzo, el dieciséis de octubre de 2023, la nueva campaña de marisqueo del berberecho, almeja y otros bivalvos en la ría de Muros en La Coruña. Con un viento predominante del noreste, unas nubes cargadas de agua, con un cielo plomizo y unas ensenadas, radas, playas bañadas por un mar bravo y alfombradas por una suave alfombra verde, que las mantiene llenas de algas y son la comida de los bivalvos, comenzó una nueva temporada de marisqueo en la que intervienen más de 1.500 mariscadores y da sustento y manutención y salarios a unas dos mil personas de la zona de O’Freixo y alrededores en Muros, La Coruña.
En un día donde la lluvia no cesó prácticamente en toda la mañana, nos dirigimos a la barra del bar del puerto de O’ Freixo donde nos tomamos un tentempié caliente, acompañado por una panypizza con la que nos obsequiaron amablemente las bien dispuestas mujeres que atienden el bar frente al puerto deportivo O’ FREIXO, donde se reunían mariscadores que acababan la faena, a media mañana, después de haber cosechado los bivalvos en los arenales de la zona.
Hay un control de capturas normalizado por cada mariscador, en lancha o a pie, con unos kilos determinados que deben entregar en el Pósito del puerto a la Cofradía.

Asistimos, presencialmente, al cribado de los bivalvos en donde se clasifican por tamaños, desde el más pequeño al más grande, que adquieren algunos ejemplares unas formas súpergrandes, con las que incluso algunos ejemplares no caben en la palma de la mano, como se puede observar en las fotografías que acompañan a esta crónica gastronómica viajera por la zona Sur de la provincia de La Coruña.
Una vez visto esto, nos presentamos en la depuradora RAMAIS a donde son dirigidas estas capturas para permanecer mínimo 24 horas depurándose de toxinas o cualquier otra imperfección que tengan, antes de salir a comercializarse al mercado nacional, donde adquieren unos precios razonables y otros unos precios extraordinarios por gran tamaño, y que casi siempre estos ejemplares van dirigidos hacia la zona de Madrid Barcelona a los restaurantes en donde los cobran a precio de oro. A indicaciones de las oficinistas de la cofradía nos dirigimos a la depuradora próxima, a unos 100 metros. Amablemente Fran, el dueño de la depuradora, nos explicó algunas particularidades de la depuración y del producto, y del mercado, y de su comercialización, obsequiándonos con algunos ejemplares extraordinarios de esa cosecha que nos maravillan por su tamaño, frescura, e inigualable sabor a mar. Esta depuradora sirve pedidos a domicilio, en cualquier lugar de Galicia y de España. Lo mismo vende almejas que berberechos, o navajas, que langostinos, cigalas, camarones extraordinarios de la Ría. En un mural tiene expuestos todos los productos con su fotografía correspondiente, que observarás mi querido asiduo y docto lector, en las fotos que acompaño a esta crónica.
Después de esta gran visita técnica, tan amable, a estas dependencias de la Cofradía en el puerto y de la depuradora, tras pasar por el bar del puerto deportivo, enfocamos viaje hacia la zona de Louro, en un bello paisaje galaico inigualable, a los pies de los montes sagrados de los galaicos de el Pindo, el monte que tiene toda la simbología celta y que adorna la leyenda máxima zonal que todos bien conocéis.
Desde la antigüedad, los escritores viajeros Pomponio Mela, Estrabón y otros, definieron a los habitantes de la zona como que éramos los kallaikois, los galaicos, porque al circundar estos mares vieron que bajaban de las montañas los hombres antiguos de nuestra civilización, a los que llamaron «los hombres que viven en las piedras», debido a las rocas metamórficas redondeadas que adornan, festoneando la costa inigualablemente bella de esta zona del mundo del Finis Terrae.
A mesa puesta y mantel y cubiertos nos deleitamos en el restaurante Enxebre Galego, a pie de playa, en Louro, en Muros, amablemente atendidos por la familia propietaria, formada por el padre cocinero, madre, e hija, buenas atendedoras de la clientela, en este restaurante familiar, moderno, limpio, acogedor, con ese toque «enxebre» con los «lubrigantes azules» típicos de Galicia en las minicetáreas burbujeantes, dentro del comedor, al borde del mar, con un precioso paseo de madera por su frente, rodeado de pinos Pinaster galaicos, y el arenal blanco y puro de esta zona de Galicia.

Y comenzamos la sinfonía gastronómica con un pan de dos clases, que ya sabe a marisco por sí, especial para mojar en estas deliciosas salsas marineras, con unas almejas exquisitas de la cetárea citada Ramais, con un lubricante, o bogavante azul gallego, en un arroz caldoso típico de la zona, sabrosísimo donde los haya, nada comparable con los de Alaska o los de Canadá rojos, que no tienen esa esencia típica y sabrosa del marisco gallego, ni su terneza, ni su sabor a mar puro, acompañados de un buen vino Ribeiro Casal.

A esta comida la denominaré «sinfonía de las Tres Aguas» porque, mientras comíamos, escuchábamos el borboteo del agua de las minicetáreas dentro del comedor, el oleaje suave del mar frente al restaurante, y de la lluvia pertinaz que sonaba musicando contra las hojas de los árboles y de los pinos Pinaster que circundan el restaurante, proporcionándonos las melodías entre ese olor especial PRETICOR que aromatiza el agua cuando cae en las ubérrimas tierras gallegas. No faltaron unos repetidos cafés de pota con las gotas de aguardiente de Galicia.
Emulando la canción famosa de The Beatles… » The long and winding road,
That leads to your Door,
Will never disappear
I’ve seen that road before
It always leads me here…» nos dirigimos por una carretera tortuosa, ondulada, pero bellísima, porque cada kilómetro de la costa de Galicia es un nuevo balcón mágico sobre el mar, nos dirigimos de regreso después de haber cumplido la misión de presenciar la primera cosecha de berberechos, y almejas y otros bivalvos, en una zona tan rica como es esta de Muros, satisfechos de haber disfrutado de un nuevo día completo, mágico y gallego cien por cien, inmersos siempre en esta que es la POALLA característica de aquí, la que nos hace diferentes al resto de España, y quizás del mundo.

Iter inter virides pinus et mare vitae jucunditatem invenies, et si etiam felix es, ut alimoniam areae communicet, felix eris.
Viajando entre pinos verdes y mar encontrarás el disfrute de la vida y si aún encima tienes la suerte de compartir las viandas de la zona serás un hombre feliz.

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