Pero tú, ¿qué partido viste? Por Alberto Esparís

por Alberto Esparis Ogando

Técnico de Fútbol Profesional

“Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos” (Sigmund Freud).

Pero tú ¿Qué partido viste? La pregunta/exclamación que se hacen, después de un partido, los que discuten sobre lo visto en el campo de fútbol en directo o diferido. 

Mi definición de diferido: diferido es mirar un partido y verlo a través de los comentaristas expertos en contarnos con el máximo detalle su percepción de lo que está pasando y el porqué de tal o cual acción, individual o colectiva, independientemente de su trascendencia en el juego; su versión de los hechos.

-lo que estamos viendo los telespectadores pierde su valor en relación a la doctrina argumental del experto.-

Ver en un partido en “diferido” puede resultar muy cómodo para aquellos con la capacidad de asimilar los interminables comentarios de esos expertos que tratan de mostrar toda su sabiduría a través de la superposición de palabras y frases de nuevo cuño para referirse a situaciones o acciones de toda la vida, como una retransmisión radiofónica científico experimental, donde lo que estamos viendo los telespectadores pierde su valor en relación a la doctrina argumental del experto. Una doctrina de la que debemos fiarnos y asumir si queremos participar/opinar sobre cualquier discusión futbolística, formal o informal, objeto de debate. Podría resultar peligroso opinar por cuenta propia. 

Decir en una comida de amigos que Vinicius es más actor que futbolista podría desembocar en una diatriba poco recomendable. Las posibilidades de salir mal parado se incrementarían notablemente, incluso podría verse como una provocación, insulto o menosprecio de tipo racista o cualquier otra clase de alarma social. Y es que el fútbol es así. 

-Decir en una comida de amigos que Vinicius es más actor que futbolista podría desembocar en una diatriba poco recomendable.-

Para los que nos gusta el fútbol, mirarlo, verlo y analizarlo por nuestros propios medios (nuestro conocimiento) la versión de los comentaristas nos distrae de la tarea. Suelen pasar menos cosas de las que cuentan y menos importantes de lo que afirman. En mi opinión se está abusando de los datos y teorías con escaso fundamento. Un exceso verbal que nos impide centrarnos en el partido y nos obliga a algunos, cada vez más, a desactivar el sonido de la caja tonta. 

-Por ejemplo, en un córner la cámara nos muestra al lanzador cuando lo importante sucede en el área. –

Del mismo modo, ver un partido de fútbol por televisión, aún sin voz, resulta difícil de analizar porque, en ese caso, el enfoque lo pone el realizador al mostrarnos la parte del campo que cree más interesante, y no siempre tiene que ver con el juego; la publicidad juega un papel importante. Por ejemplo, en un córner la cámara nos muestra al lanzador cuando lo importante sucede en el área. Quizás en la esquina se encuentre un reclamo publicitario que deba ser amplificado. No todo es fútbol.

 -“atención, concentración y enfoque; sin atención no hay nada”. (Berto Pena) –

Lo cierto es que cada uno ve lo que quiere ver en función de sus gustos, preferencias y conocimiento del medio. Para un conformista resulta más cómodo mirar que ver, ya que esto último requiere de concentración y esfuerzo que en la mayoría de los casos el espectáculo no merece.  Por otra parte, nuestra capacidad de análisis se ve limitada por diferentes factores, la mayoría de ellos relacionados con los niveles de atención: “atención, concentración y enfoque; sin atención no hay nada”. (Berto Pena) 

La cantidad de impactos visuales que se producen durante el desarrollo del juego van a provocar que dos personas viendo el mismo partido, en las mismas condiciones, procesen la información de distinta forma. El cerebro de cada uno de ellos necesariamente tiene que filtrar para centrarse en lo que le parece más importante, con lo cual la percepción de la realidad puede resultar sesgada (sesgo de atención selectiva) y, por supuesto, la conclusión de cada uno, salvando las generalidades, será distinta. 

Por lo que se puede afirmar que está plenamente justificada la diferencia de criterio de cada uno; incluso que las dos partes tengan razón. Lo único que da o quita razones es el argumentario, no la discusión.

Si no solo de pan vive el hombre, tampoco de fútbol; la táctica se lo comió.

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