Escritor y cronista gastronómico
En la República Dominicana y en La Coruña hoy celebramos los «oros Dominicanos», tanto en lo concerniente a las medallas conseguidas en las Olimpiadas de París 2024, como en los aciertos de las buenas y afortunadas empresas de emprendedores dominicanos que habitan entre nosotros en nuestra ciudad de La Coruña, como es el caso del bar y cafetería, restaurante San Pablo, ubicado en la calle Magistrado Manuel Artime, cerca de Juan Flórez y que regentan Mateo y Dahiana.



La Española, o Santo Domingo, es una isla de América ubicada en el mar Caribe, que acoge a dos Estados: Haití (37 % de la superficie y actualmente uno de los más pobres del planeta y al mismo tiempo una nación en caos total derivado de abrazar el afrancesamiente comunista y el vudú), y la República Dominicana (63 % de la superficie) que es una nación democrática, próspera y de orientación occidental, católica y procapitalista. Ubicada entre las islas de Cuba y Jamaica, al oeste, y la de Puerto Rico, al este, es la segunda isla por extensión del archipiélago de las Antillas Mayores. La Española fue el primer territorio español en el Nuevo Mundo, tras ser descubierto por Cristóbal Colón en su primer viaje en 1492. La isla presenta una dualidad notoria a nivel económico, cultural, étnico y ecológico entre sus mitades oriental y occidental.
POBLACIÓN DOMINICANA:
En La Coruña hay 1.443 dominicanos, 837 mujeres y 606 hombres.
La República Dominicana hoy en día es un destino predilecto de los coruñeses, a donde van de vacaciones por sus excelentes playas, gastronomía exótica, paraíso de belleza natural y maravillosas personas que están al frente del turismo dominicano.
Pero no solo es apetecible para muchas personas comunes que deciden visitar la República Dominicana por turismo, sino que también muchos jubilados españoles deciden retirarse en este idílico lugar caribeño. También hay otras personas conocedoras del resto del mundo que se fijan precisamente en la República Dominicanas como destino permanente.
Tras la abdicación, en junio de 2014, Juan Carlos I desapareció en Punta Cana y en la Casa de Campo, el exclusivo emporio turístico que los hermanos Fanjul (los reyes del azúcar y dueños de La Romana, una familia de origen español) tienen en La Romana y los Altos de Chavón, al suroeste de la isla de La Española, justo en la otra punta de donde encalló la Santa María de la expedición de Colón en el azaroso inicio del descubrimiento de América.
Casa de Campo cuenta con aeropuerto internacional cercano –cuya ampliación va a correr en parte por cuenta de los Fanjul– y helipuerto propio, y se encuentra a medio camino entre la capital, Santo Domingo, y un espectacular parque natural. Allí, el rey Juan Carlos no contó en su exilio voluntario sólamente con la discreción y con la mansión de Casa Grande, con vistas privilegiadas al mar y a la isla Catalina, sino con algo más importante en los peores momentos: el cariño. Los Fanjul y el monarca son amigos desde hace más de medio siglo y, en Casa de Campo, «donde todos le admiran», como confesaba Fanjul, hay hasta una calle que lleva su nombre.







Vamos al caso que nos ocupa: nuestra visita a un estupendo negocio situado en la coruñesa calle Magistrado Manuel Artime, próximo a la calle Juan Flórez, que dirige un exitoso local de hostelería con su socia, Dahiana Alcántara, Manuel MATEO Bidó y que acaba de constituir la Asociación de Dominicanos en Galicia, de la que es presidente.
Dijo Mateo: «Yo llegué en el 2017 de Dominicana a pelar patatas en La Dehesa. Aquí tenía familia, que fue el motivo de mi venida a La Coruña. Fregaba platos, pero me fijaba en todo lo que hacían los otros. Estuve dos años, fui adquiriendo habilidades y pasé a la freidora, a llevar los fuegos», recuerda este emprendedor hostelero de 40 años y tres hijos de 15, 11 y 10.
Su hermano decidió abrir negocio propio, el Cooltura, también en la zona de San Pablo, y Mateo se fue con él. «Estuve con ellos tres años, en la cocina y de camarero. Pero me surgió la oportunidad de abrir algo por mi cuenta.»
Es dominicano originario de San Juan de Vallejuelo. Dahiana cocina platos de aquí. «Todo es elaborado en casa. Lo que más piden es tortilla, croquetas, pulpo, arroz… Yo prefiero la tortilla a los frijoles», comenta sonriente.
Mateo nos invita a un vermut con parrochitas fritas como delicioso picoteo antes de servirnos un pulpo en plato de madera -típico de la preparación gallega- para, a continuación, degustar unos chipirones de la ría a la plancha y un «raxo» delicioso frito, con un postre de arroz con leche y canela de chuparse los dedos, cerrando la comida con cafés americanos y gotas de licor café que amenizaron una sobremesa larga deliciosa y entrañable.
Sin duda este es uno de los lugares de moda donde tanto en el interior como en su estupenda terraza se puede degustar la deliciosa gastronomía típica coruñesa. Eso sí, debido al éxito conviene reservar con antelación una mesa.
En este verano, que comenzó muy tarde debido a las lluvias de junio, los vecinos y familias que aquí se reúnen tienen un estupendo lugar céntrico y agradable donde disfrutarlo al sol o a la sombra de unos árboles que proporcionan verdor y paz tan importantes a la hora de la comida.
¡Salud, libertad, paz y alegrías gastronómicas!