Mientras los representantes políticos pretendan resolver por su cuenta las situaciones de emergencia sin seguir el Plan de Contingencias de inundaciones establecido, no hay solución alguna, se repetirá lo mismo con resultados desastrosos en vidas y bienes, similar a lo acontecido en Valencia, y mientras ese Plan de Contingencias por inundaciones tan bien publicitado e incluido en la Ley no sea manejado por profesionales acordes, será imposible no repetir los mismos errores. Los componentes del equipo gestor deben de ser profesionales conocedores de la zona y del modo correcto de actuar en emergencias y en especial la persona designada como director del Plan.
Lamentablemente en todas las Comunidades Autónomas se organiza un Comité de dirección cuyos componentes son dos y ninguno de ellos es experto en seguridad y protección. No es de recibo asignar la dirección al Conseller de turno y al delegado del Gobierno los cuales no tienen capacidad propia alguna para identificar el alcance del acontecimiento extraordinario ni saben lo que hay que hacer antes de que el desastre se desencadene al no ser expertos en los asuntos concernientes a inundaciones. Tampoco pueden valorar las acciones a tomar ante fenómenos meteorológicos extraordinarios.
Los planes de Emergencias los dirigen políticos en lugar de expertos
Ese cargo fundamental para manejar una Emergencia queda desvirtuado y no existe, si sumamos a ello un Comité asesor que en lugar de utilizar a los expertos acordes del Ejército, Protección Civil, Bomberos, etc…lo componen personajes políticos, alcaldes y otros, compuesto tal grupo por 17 asesores y además adoptando un PNMA (Puesto de Mando Avanzado) próximo al lugar de la emergencia, desde donde se debe de dirigir la actuación de los recursos movilizados, seguiremos condenados a ver en los medios de comunicación a militares y sus organizaciones protestando. El Ministro francés que ofertó 200 bomberos está asombrado ante el rechazo de los mismos por el Ministro de Interior, Fernando Grnde Marlaska e incluso a los familiares de las víctimas totalmente decepcionados con las acciones, tanto del Gobierno Autonómico como del Gobierno Central y que hacían más fiable para ellos el intercambio de información por los teléfonos aportados por las emisoras de radio (SER, COPE, ONDA CERO, etc…) que lo que el gobernante en sus apariciones ante la prensa y medios audiovisuales iba a comunicar.
En la Comunidad Valenciana no existió un mando único con una persona de prestigio contrastado que, como líder en la Dirección de la Emergencia por inundaciones violentas, informase y actuase con rigor a medida que sucedían los acontecimientos.
Es innegable que además de saber quién es el titular que debe de intervenir inicialmente (Gobierno Autonómico o Nacional) que aparenta bien clarificado sin que en ningún caso aparezca un líder en la toma de decisiones independiente de los poderes públicos. En la Comunidad Valenciana no existió un mando único con una persona de prestigio contrastado que, como líder en la Dirección de la Emergencia por inundaciones violentas, informase y actuase con rigor a medida que sucedían los acontecimientos. Ver al presidente Autonómico, Carlos Monzón, en sus intervenciones públicas ante los medios de comunicación con su chaleco naranja era penoso, porque no era necesario hacerlo del modo en el que lo hizo. Tampoco en Castilla-La Mancha la presencia ante los medios de comunicación del presidente García Page acompañado por el presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, no servía para nada, aunque afortunadamente en su Comunidad, las víctimas y daños eran menos importantes que los de la Comunidad Autónoma de Valencia.
El Gobierno Central, el martes, en el Palacio de la Moncloa, conocedor de los destrozos iniciales, rechazó asumir el «mando único» para coordinar las labores de los distintos cuerpos de seguridad y la ayuda a las otras Comunidades Autónomas afectadas de Castilla-La Mancha y Andalucía.
Activado en Valencia el nivel 3 (o sin esa activación), acogiéndose a la existencia de una emergencia en territorio nacional que afectó a varias Comunidades Autónomas, el Ministro del Interior optó por mantener en su poder la «gestión de la crisis» ante los medios de comunicación posiblemente para no tener que responsabilizarse de las críticas directas de los clamorosos errores (las carreteras cortadas, las vías del tren fuera de sitio, los garajes inundados, Ayuntamientos aislados más de 3 días ,los cuerpos de víctimas sacados por los propios vecinos de los pueblos, las caravanas de vehículos y los daños observables eran la prueba de que «algo iba mal» y los hechos consumados, demostraban la falta de previsión del gobernante) El «mando único» de la Emergencia ocupado por dos responsables políticos con multitud de cargos de libre designación sin establecer ningún sistema de toma de decisiones, permite comprobar que el Plan Especial de Inundaciones de la Comunidad Valenciana, sirve para muy poco. No regula las situaciones complejas ni quien va a dirigirlas en las que, como es el caso, según las decisiones que se tomen, se puedan aumentar o minimizar la cantidad de víctimas mortales.
De intervenir el Ejército con maquinaria pesada y zapadores (entre otros) con equipos electrógenos móviles, etc.…, es fácil que podrían haberse minimizado el número de víctimas y agilizado las labores necesarias para regresar a la normalidad.
La clave y necesidad de que una sola persona de reconocido prestigio técnico sea quien organice la respuesta a la crisis inicial con poder de decisión para elegir al mejor y más adecuado grupo de intervención (Bomberos, Ejército, Guardia Civil ,etc..)como ocurre en los Países más avanzados (Reino Unido o Estados Unidos)permite afirmar que aunque en diversas Comunidades Autónomas existen Planes de Contingencias similares al de la Comunidad Valenciana, no se cumple con lo que la sociedad espera de un sistema de respuesta por inundaciones y fenómenos meteorológicos adversos. Por tanto, con la publicación de Planes Territoriales y Nacionales (como los existentes) que solo sirven para dar respuesta a las emergencias una vez que han acontecido y han provocado daños en vidas y bienes ,dejando sin regular los puestos clave de la dirección de tales emergencias en situaciones complejas en las que según las decisiones que se tomen se puedan amortiguar los daños y salvar vidas, lo que hace necesario que los Presidentes de las Comunidades Autónomas traten el tema en sus reuniones en beneficio de todos. Ejercer competencias autonómicas en la creencia de que se sirve mejor a los ciudadanos, cuando (como es el caso) ni el Gobierno Central ni el Autonómico han hecho sus deberes con rigor, nos obligan a creer que estamos condenados a ver cómo se «repetirá la historia».