Los medios de comunicación van silenciando poco a poco lo sucedido en Valencia, son los valencianos los que manifestándose no ahogarán el silencio. Nadie puede silenciar al silencio. Las manifestaciones que se suceden en Valencia exigiendo responsabilidades, denunciando la gestión del presidente Carlos Mazón, sin ofrecer disculpas ni explicaciones adecuadas sobre la gestión de la emergencia contra las inundaciones por su parte y por parte del gobierno central, sirven para alertarnos a todos los demás ciudadanos, que la ira del pueblo es razonable y actualmente es el único modo a corto plazo de manifestar su descontento.
Carlos Mazón no quiere entender el mensaje del pueblo y como dice el himno de Valencia «Valencianos,en pe alceu-se» (Valencianos, en pié levantáos)
Las manifestaciones es la ira de un pueblo masacrado por quienes tienen la obligación y deber de gobernar con dignidad , que siguen sin entenderlo. El fatídico día 29 de octubre, mientras el Presidente de la Generalitat entre las 15:00 hrs. y las 18:00 hrs. se encontraba en una «comida de trabajo» con la periodista Maribel Vilaplana, aunque afirmaba atender llamadas de los alcaldes de las zonas inundadadas por móvil, no estaba cumpliendo con su deber. Los avisos de evacuación, jamás enviados a la población residente en las zonas inundadas o con riesgo de sufrir inundaciones, son la evidencia de que las personas poco importaban. Visto «a posteriori» el desastre generado con más de 180.000 personas afectadas, las vidas de muchas personas truncadas, el miedo, la desesperación y el sufrimiento de los demás hace entender que el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, debería de reconocer sus errores y dimitir sin que los demás se vean obligados a reclamarle que se vaya mediante manifestaciones multitudinarias y pancartas.
La coordinación de las operaciones contra inundaciones entre el Gobierno Central y el de la Generalidad Valenciana no ha existido jamás
Tanto unos como otros han demostrado su inoperancia. Los enfrentamientos entre sí, aumentaron la incertidumbre y tenemos la certeza absoluta de que el nombramiento del general Gan Pampols con una Vicepresidencia para la gestión del desastre en Valencia, es una ocurrencia de Carlos Mazón, quien sobrepasado por los acontecimientos trata de hacernos creer que servirá para gestionar con solvencia lo que falta para volver a la normalidad.
¿Alguien puede creer que un general del ejército retirado como el Sr.Gan Pampols y sus equipos gestores nombrados por él, tiene capacidad para gestionar las consecuencias del desastre tras los ingentes daños existentes ocasionados por la DANA?
Si observamos lo acontecido en Estados Unidos con el desastre generado en el Estado de Louisiana por el ciclón tropical Katrina donde reventaron las defensas costeras e inundó totalmente la ciudad de Nueva Orleans arrasándola por completo, por su parte el Gobierno Federal hizo los estudios pertinentes, manejó los fondos asignados, pero en la ciudad de N.Orleans se creó la denominada «Autoridad de Recuperación «involucrando a los residentes locales y funcionarios en la recuperación y planificación de la reconstrucción. ¿Alguien puede creer que un general del ejército retirado como el Sr.Gan Pampols y sus equipos gestores nombrados por él, tiene capacidad para gestionar las consecuencias del desastre tras los ingentes daños existentes ocasionados por la DANA? No vamos a insistir en la falta de coordinación gubernamental que existió al no tomarse suficientemente en serio las alertas de la AEMET, pero es inaudito que, tanto el Gobierno Central como el Autonómico de Valencia han estado ausentes a lo largo de los días y su inacción ha costado muy cara. Con nombrar a un par de generales del ejército como responsables de la reconstrucción, destituyendo a la Consejera de Interior ni se recompone el Gobierno de Valencia ni se resuelve nada. La economía, educación, cultura, empresas, viviendas y vidas de los afectados tardarán muchos años en volver a la normalidad y sin hacer un programa de gestión integral por otro tipo de expertos (no generales del ejército), será imposible volver a la normalidad.
Las necesidades básicas en las zonas devastadas pasado un mes siguen siendo una prioridad urgente para los que luchan por sus vidas al perderlo todo
Los homenajes por parte del resto de la sociedad española hacia los afectados por las inundaciones son emocionantes, pero quienes gobiernan están obligados a otro tipo de actos que pasan por nombrar a un equipo gestor multidisciplinar que «a pie de obra» actúen y atiendan a las personas para minimizar las consecuencias del desastre. La coordinación entre el Gobierno Central y Autonómico pasa por evitar enfrentamientos entre ellos, siendo perentorio tras la atención a las personas revisar los Planes de Contingencias contra Inundaciones, eliminando personajes políticos de cargos técnicos. Podríamos creer que lo acontecido ha sido una desgracia de la naturaleza o el «cambio climático», pero lamentablemente hay datos y razones para creer que los responsables políticos de los gobiernos Central y Autonómico han cometido errores y que los Planes de Contingencias contra Inundaciones han logrado desenmascarar a quienes se escudan en la naturaleza para ocultar su incompetencia e irresponsabilidad.
Recuerden el dicho gallego de Castelao que figura en una de sus viñetas «Cousas da vida» en referencia a los políticos «Mexan por nos e din que chove» (Mean sobre nosotros y dicen que llueve)
Tanto el ministro Fernando Grande-Marlaska y el presidente de la Generalidad de Valencia, Carlos Mazón, sin reconocer sus errores, se mantienen en sus puestos al creerse capacitados para sus cargos, pero deberán de entender que la ira de un pueblo solamente se desata cuando son pisados sus derechos. Recuerden el dicho gallego de Castelao que figura en una de sus viñetas «Cousas da vida» en referencia a los políticos «Mexan por nos e din que chove» (Mean sobre nosotros y dicen que llueve). Las manifestaciones multitudinarias en Valencia no parecen preocupar a los gobernantes en la creencia que los damnificados se resignarán a poco, que vayan siendo indemnizados sin entender esos políticos, que la ira de un pueblo los acabará recolocando donde les toca.
Las urnas serán el juez insobornable que dictará sentencia a los políticos sobre lo ocurrido en Valencia con la gestión de la DANA.