A pesar de lo que crean ciertos expertos y juristas acerca del arbitraje por los daños ocasionados tras el accidente del Prestige, deberemos de ajustarnos a la realidad y entender que es fácil que tras perder el arbitraje de Londres(como conocemos), que obliga a las partes, España pueda verse envuelta en sucesivas reclamaciones a futuro como han amenazado abogados de los Ayuntamientos franceses de Las Landas y La Bretaña, que se habían adherido inicialmente con España, para agilizar los cobros de acuerdo a los Convenios Internacionales CLC-1992 y del FIDAC existentes y prevalentes sobre la legislación nacional en aquellas fechas, pero España inició por otro camino sus reclamaciones tratando de responsabilizar inicialmente, además de al Capitán Mangouras, a la Sociedad de Clasificación ABS buscando sin pruebas propias culpabilizar al ABS en los juzgados de los Estados Unidos en Nueva York, dónde se perdió y España pagó una elevada cantidad millonaria.
Francia y los 265 damnificados por el chapapote del Prestige, pueden repetir contra España
Ahora, tras el arbitraje de Londres, no puede sorprender a nadie que Francia y los 265 damnificados pendientes de sus indemnizaciones puedan repetir contra de España. Es absurdo tratar de hacernos creer que el Armador vendió sus buques y ha desaparecido (para evadirse de sus responsabilidades), cuando lo exacto es que su mejor buque (Prestige,)reconvertido a diseño equivalente a los de doble casco, autorizado por Estados Unidos a transitar por sus aguas hasta enero del 2015 (aunque la prohibición de los petroleros monocasco estaba fijada en Estados Unidos hasta el año 2000), pero el «diseño equivalente» del Prestige comprobado por las autoridades de Estados Unidos permitía al Prestige transitar por sus aguas y puertos durante varios años más.
Al Prestige lo hundieron Aznar, Cascos, Rajoy, Fernández de Mesa y un grupo de «expertos» preocupados más por los titulares de prensa, que de solucionar el problema.
Al Prestige lo han hundido las autoridades españolas al no comprobar su estado cuando se inició el alejamiento con los «momentos flectores» de su estructura sobrepasados brutalmente de los máximos admisibles, (verificable en el ordenador de a bordo), y los demás buques propios del Armador griego al no ser de doble casco, tenían unos plazos de retirada paulatina marcados por la OMI, que obligaba a una inversión alta para ser reconvertidos a diseño equivalente a los de doble casco, imposible de amortizar (dado que las fechas límite para darlos de baja iban a limitarse al año 2005) obligaba a su venta o desguace, por lo tanto, la venta de sus 4 buques no tiene nada que ver con tratar de desaparecer del mercado para evadirse de sus obligaciones económicas, como algunos con mala fe tratan de publicitar.
Como hemos publicado en varias ocasiones, temíamos lo peor, que España perdiese el «arbitraje» pendiente en Londres, por lo tanto, además de no cobrar los 855 millones de euros de indemnización, es fácil que aparezcan otro tipo de demandas por parte de los damnificados contra el Reino de España. En alguna de nuestras publicaciones anotábamos «chapapote judicial» a la vista de las sucesivas sentencias emitidas por nuestros jueces y el resultado final nos da la razón. La Aseguradora London P@I entabló un procedimiento arbitral en Londres en el año 2013 sobre la base de una cláusula de su contrato con el Armador del Prestige. Este procedimiento dio lugar a un laudo arbitral en Londres en el que se declaró que las pretensiones indemnizatorias de España ante los tribunales españoles deberían de haberse formulado en tal procedimiento arbitral, concluyendo que conforme a la cláusula de su contrato en vigor de seguro «Pay to be Payd «(entre otras), el London P@I no podía entrar e incurrir en responsabilidad frente a España si antes los propietarios del buque no habían pagado a este los daños causados.
El Tribunal de Apelación de Londres rechazó el recurso de España, como ya había escrito en 21noticias
No vamos a ser repetitivos en cuanto a la Ley de Arbitraje (Arbitration Act-1996) dónde el London P@I solicitó y obtuvo una sentencia favorable de la High Court of Justice (England @ Wales),Queens Bench Division (Commercial Court):Tribunal Superior de Justicia, Sala de lo Mercantil y de lo Contencioso Administrativo, sección comercial del Reino Unido. Hace pocas fechas el Tribunal de Apelación de Londres rechazó el recurso de España para ejecutar en Inglaterra una sentencia española, como era muy probable si se analizan con rigor los hechos dónde los jueces españoles se apartaron en ciertos momentos de la legislación internacional de la que formamos parte y aplicando el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la de Seguros española han logrado que los resultados finales no sean favorables para los intereses de España.
La decisión tomada por el Magistrado Christopher Butcher de la Queen Court en el año 2023 donde determinó que no podía inscribirse en la legislación inglesa un fallo del Tribunal de la Audiencia Provincial de La Coruña del año 2019 del mes de marzo, donde hallaban culpable al London P@I Club y responsable de indemnizar al Estado español por el vertido contaminante del Prestige en las costas de Galicia, era el presagio de que se acercaba el final desfavorable para España. Los 3 jueces del Tribunal de Apelación del Reino Unido, el pasado jueves 5-12-2024 coincidieron con el Magistrado Christopher Butcher en el que la existencia previa de un laudo de arbitraje emitido en el año 2013 en febrero, dónde Allister Shaff exoneraba a la Aseguradora London P@I de hacer cualquier pago, hacen valer la cláusula «Pay to be Payd» del contrato vigente en el año 2001 entre los Aseguradores del London P@I y los Armadores del Prestige.
El desastre lo pagamos todos
Como observamos, además de hundir a un excelente buque, del desastre medioambiental generado (de imposible cuantificación), los gestores y jueces han logrado también que España no cobre esos 855 millones de euros que reclamaba, no les importa que se siga empobreciendo el País y los pagos serán amortizados por la Agencia Tributaria, vía: «Hacienda somos todos».
La venganza del Prestige