A partir de los datos publicados por el diario MARCA el 29/12/2024, el RC Deportivo presidido por Augusto César Lendoiro obtuvo el mejor registro histórico.
En la clasificación histórica (acumulación las temporadas de 1ª División) según el total de puntos acumulados, el R.C. Deportivo de La Coruña ocupa el puesto número 12. En esta clasificación, según el número de veces que los equipos han ocupado uno de los tres primeros puestos en 1ª División, el RC Deportivo es el 6º que más veces ha estado entre los 3 primeros.
De entre los 9 equipos que han ganado la Liga, , el Deportivo es el último Campeón de entre los Clubes no considerados “grandes”, comparte el 7º puesto con Betis y Sevilla. De entre los 9 Campeones, el Club coruñés es el 2º en puntos ganados por gol a favor.
De entre los 16 Clubes que han jugado más de 40 temporadas en 1ª División, el Deportivo en el 7º en ganar más puntos por partido jugado; y es el 8º al considerar el porcentaje (%) de partidos ganados de los partidos jugados.
Augusto César Lendoiro es sinónimo de gloria en la historia del Real Club Deportivo de La Coruña. Su llegada al club marcó un antes y un después, transformando al Deportivo en un equipo capaz de competir al más alto nivel y conquistar títulos nacionales, haciendo realidad la frase pronunciada desde el balcón del Ayuntamiento: «Barça, Madrid ya estamos aquí».
Presídete, Augusto César Lendoiro
Los éxitos deportivos cosechados bajo su presidencia, especialmente la Copa del Rey de 1995, fueron el fruto de una visión estratégica y de una férrea determinación. Sin embargo, el camino hacia la cima estuvo plagado de obstáculos. Lendoiro tuvo que hacer frente a una intensa oposición por parte de los poderes fácticos de la ciudad, que en lo que se conoció como «la Operación Puerta» intentaron boicotear su gestión y desestabilizar al club.
La promesa del entonces alcalde Paco Vázquez de apoyar al Deportivo tras la conquista de la Copa del Rey quedó en el olvido. A pesar de las palabras de felicitación y las promesas de colaboración, la esperada reunión para impulsar al equipo nunca se produjo, porque Paco Vásquez se puso de perfil. Este episodio ejemplifica la lucha constante que Augusto César Lendoiro tuvo que librar para sacar adelante al Deportivo en un entorno adverso.
La figura de Lendoiro trasciende los resultados deportivos, se ve todos los días cuando camina por la ciudad, muchas personas, casi todas jóvenes, quieren hacerse una fotografía con el expresidente. Se convirtió en un símbolo de la lucha contra las injusticias y de la defensa de los intereses del club. Su legado deportivo es imborrable en la historia del Deportivo y en el corazón de su afición.
En las sombras de un chalet de Ciudad Jardín, se urdió una trama que marcaría el destino del Real Club Deportivo de La Coruña. En una cena, los hilos del poder de la ciudad se entrelazaron con un objetivo común: ahogar a Lendoiro. Representantes de las entidades financieras, medios de comunicación y esferas políticas acordaron una estrategia conjunta para presionar al club, secarle los recursos y, de este modo, doblegar la voluntad de Augusto César Lendoiro, obviando que ,de esta manera perjudicarían al equipo coruñés, como así sucedió.
Operación Puerta
La bautizada como «Operación Puerta», se desplegó de forma sigilosa pero efectiva. Las entidades financieras negaron créditos al club, medios de comunicación lanzaron una campaña de desprestigio y las instituciones políticas bloquearon cualquier iniciativa que pudiera beneficiar al Deportivo. El objetivo era claro: asfixiar al club y obligar a Lendoiro a dimitir.
Aunque no existen pruebas documentales irrefutables de esta conspiración, numerosos testimonios de personas cercanas al club corroboran esta versión de los hechos. La cronología de los acontecimientos, la coincidencia de las acciones de los diferentes actores implicados y el impacto devastador que tuvieron en el Deportivo apuntan a una acción concertada y premeditada.
Las consecuencias de «la Operación Puerta» fueron devastadoras para el club. El Deportivo, que había alcanzado cotas de gloria inimaginables, se vio sumido en una profunda crisis económica e institucional. La deuda se disparó, los mejores jugadores se marcharon y la afición sufrió un duro golpe. A pesar de los esfuerzos de Lendoiro, el club no pudo navegar entre tempestades, recuperarse de maneta tibia de este ataque. Luego llegaron los mesías y el Club termino de joderse del todo.
Esta historia, aunque dolorosa, es una parte fundamental de la identidad del Deportivo. Sirve como recordatorio de la fragilidad de los proyectos deportivos y de la importancia de la unidad y la resistencia frente a las adversidades. Hoy el Club está en «buenas manos», el presidente propietario prometió que el RC Deportivo volvería a reverdecer sus laureles. Hasta la fecha, la gestión deportiva es caótica, las pruebas son irrefutables. Surge la pregunta del millón: ¿Será porque los gestores carecen de ADN deportivista? ¿El RC Deportivo de La Coruña es una empresa o un sentimiento?
Foto. Mundiario