Las últimas noticias institucionales del club suponen un nuevo revés a su paciente y fiel masa social. Pero también suponen una bofetada en la cara de todos los coruñeses, cuyos representantes políticos hacen mutis por el foro cada vez que salta a la luz cualquier noticia deportivista (otra cosa es en privado y redes sociales, donde ahí sí abundan los linchamientos).
Nos referimos al “aplazamiento” del ascenso a la Liga EA (1ª división) del fútbol profesional, justificando la misma en el discutido tope salarial aplicado por LaLiga y justificado en límites impuestos por la reglamentación, o la siempre recurrente causa de gestiones irregulares ajenas (“otros incumplen y se lo permiten).
Pues bien, ninguna de ambas responde a la realidad que nos quieren “vender”. Si el reglamento liguero -con el fondo financiero CVC detrás- impone unos límites porcentuales de gastos para fichas profesionales, y estas se destinan a otros conceptos (gastos extradeportivos, cuya necesidad debería ser plenamente justificada), la lógica implica la reducción de coste para futbolistas profesionales con la consecuente merma de calidad y mediocridad en los objetivos deportivos.
Por otro lado, está que si la reglamentación liguera y su fondo financiero tiene unas reglas que dificultan o impiden el desarrollo de los proyectos deportivos del club, este debería buscar otras fuentes financieras que no impongan esas trabas, las cuales tiene o debería tener “sin salir de casa”.
La necesidad de tesorería implica –claro está, pero no se explica- el autoexilio de la actual sede social del club, sita en Plaza de Pontevedra para aterrizar en la nueva sede administrativa de Abegondo o, en algún caso residual, en los sótanos del estadio, tal como denunciaba el Presidente Augusto C. Lendoiro en este medio de comunicación el pasado viernes.
En el RC Deportivo utilizan la vieja táctica de filtrar noticias, sin dar la cara en ruedas de prensa
La opinión pública desconoce las razones de los cambios anunciados (aplazamiento del ascenso y cambio de la sede emblemática). Pero lo más grave es que esa misma opinión pública (con escasas excepciones) lo asume como normal. Las publicaciones de ambas noticias resultan insultantes, con ausencia de las mismas en la web oficial del club. Es decir, las noticias salen después de reuniones o filtraciones interesadas desde el club a determinados periodistas.
Demasiada propaganda y poca realidad
Decimos lo de la asunción con toda normalidad porque es lo más grave y equivocado de quien así lo entiende. Desde que la propiedad bancaria tomó el mando del club, se ha instaurado en la masa social el mantra de que “todo lo que se haga, bien hecho está, que para eso son los accionistas –muy- mayoritarios”. Es decir, una propaganda intencionadamente extendida que otorga “carta blanca” a los rectores blanquiazules, recordando al histórico feudalismo de épocas pretéritas, o al caciquismo más dictatorial, este desgraciadamente más próximo en el tiempo.
La propiedad, por muy mayoritaria que sea, está sometida a las reglas de la Ética, la Ley y el Derecho
Todo lo anterior resulta desolador. Porque el deportivismo (como cualquier sociedad que se precie) debería tener clara -al menos- dos cosas: una, la propiedad –por muy mayoritaria que sea- está sometida a las reglas de la Ética, la Ley y el Derecho; y dos, la opinión pública tiene el deber profesional de denunciar aquellas actuaciones que no sean ajustadas a esas reglas.
Mientras esto no se entienda, las felonías procedentes de plaza de Pontevedra, Abegondo –e incluso- de Linares Rivas o Rúa Nueva, continuarán sin remedio.