La ciudad de A Coruña vivió hoy una jornada de intensa devoción con la tradicional procesión de la Virgen de los Dolores. Desde primeras horas de la tarde, cientos de fieles se congregaron en las inmediaciones de la iglesia de San Nicolás para acompañar a la venerada imagen en su recorrido por las calles del centro.
El silencio respetuoso solo era interrumpido por el sonido de los tambores y las oraciones susurradas, creando una atmósfera de recogimiento y profunda fe.
Rostros emocionados y miradas llenas de súplica eran una constante entre los asistentes, reflejando la arraigada tradición y el profundo significado que esta procesión tiene para los coruñeses.


La imagen de la Virgen de los Dolores, bellamente adornada, recorrió las calles San Nicolás, Real, Rúa Alta, San Andrés, seguida por autoridades religiosas y civiles. Juan Ignacio Borrego representaba al Municipio, acompañado de ediles del Partido Popular, así como por representaciones de diversas cofradías, dejando tras de sí una palpable sensación de fervor religioso y unidad entre los participantes. Un año más, A Coruña demostró su profunda conexión con la Virgen de los Dolores, manteniendo viva una tradición que se transmite de generación en generación.