Aunque es el 15 de diciembre cuando se celebra en todo el orbe cristiana la festividad de la Virgen de los Dolores, inmediatamente después de “la Exaltación de la Santa Cruz”. En Cangas, al igual que en otras localidades en las que existe un singular arraigo, el Viernes de Dolores es un día especial. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando los “Servitas”, o “Siervos de María” comenzó a celebrarla. Gracias a esta congregación religiosa, arraigará en el pueblo cristiano la devoción a los Dolores de la Virgen María. La fiesta de los “Siete Dolores de la Santísima Virgen María”, introducida en 1727 para la Iglesia entera, fue situada en el calendario en el conocido como “Viernes de Dolores”, antes del Viernes Santo. En ella se contemplaba la participación de María en el misterio de la Cruz de su Hijo. Las primeras huellas de esta celebración se encuentran en el siglo XV, pero fue eliminada en 1969, después del Concilio Vaticano II, para evitar un “duplicado” del 15 de septiembre.
La previsión para esta jornada consideraba que los restos de la borrasca Olivier se inician a Galicia desde el sur, aumentando, por tanto, la inestabilidad. La predicción consideraba que por la mañana habría cielos abiertos, con aumento progresivo de las nubes y chubascos fuertes por la tarde, con tormentas locales. Las temperaturas, aunque experimentan un moderado descenso, serían agradables. Para Cangas, el modelo meteorológico de MeteoGalaicia anunciaba una mañana con el cielo nublado, con una probabilidad de lluvia del 15%. Ya por la tarde aumentaría al 70% con un cielo nublado con chubascos ocasionales y un débil viento del sudeste.
La jornada comenzó en Cangas con una climatología favorable, con un sol radiante y sin presencia de nubosidad, lo que permitió que el concierto en el atrio de la iglesia se celebrase sin incidencias y con gran afluencia de público. Al mediodía, la Banda de Música Bellas Artes de Cangas deleitó a todos los asistentes con la interpretación de diversas piezas musicales relacionadas con estas celebraciones pascual. La climatología dio un respiro a todos los asistentes, como era de esperar, aplaudieron con entusiasmo el reencuentro con la banda tan querida en el municipio. Los orígenes de la Banda de Música Bellas Artes de Cangas se remontan a aquella pequeña agrupación musical que apareció en Cangas en el año 1850. Iniciado el siglo XX la Banda de Música de Cangas, predecesora de la actual formación, con mucho entusiasmo continuó con el legado de aquellos impulsores. Este proyecto se afianzó bajo la laboriosa dirección de Marcelino Carballo y los maestros Eugenio Carballo e Inocentes Camaño que lo fortalecieron e hicieron brotar la primera agrupación musical de Cangas. Toda la villa se identifica con las muchas melodías que, con exquisitez, son interpretadas por sus miembros.
Los pronósticos climatológicos se complicaban para las celebraciones de la tarde. Paulatinamente, el cielo se iba cubriendo de nubes. A las 6 de la tarde comenzaron las primeras precipitaciones que no se hicieron persistentes, conforme transcurrían las horas. La Misa solemne se celebró en la excolegiata
a las 19:30 horas. En la homilía se puso de manifiesto la compasión que la Virgen siente por la Iglesia de Cristo, sometida siempre a las pruebas y a las persecuciones. Al final se interpretó la secuencia famosa Stabat Mater Dolorosa, compuesta en el siglo XIII por Jacopone da Todi. Todo estaba previsto para que por las calles de Cangas procesionase la Virgen de los Dolores (Desconocido, 1807). Esta imagen, con corona y vestido de gala, procesiona sobre peana, en un paso de palio, con diez varales plateados y elementos textiles en techo y bambalinas. Todo el conjunto está iluminado por una candelería de cuatro faroles y adornado con un rico exorno floral. Una treintena de hombres y mujeres tendría que ser los encargados de cargar sobre sus hombros a la titular de la Venerable Hermandad de la Stma. Virgen de los Dolores y Soledad de Cangas.
La lluvia no ceso a partir de entonces y, por los responsables de la Hermandad de Dolores y Soledad, optaron por preservar la imagen y no exponerla a ningún riesgo innecesario. Para muchos de los asistentes surgieron durante unos momentos sentimientos encontrados: nerviosismo, ilusión y cierta tristeza. Pero para todas las personas congregadas al cobijo de la iglesia excolegiata se hacía presente la prevalencia de su devoción hacia la Madre del Señor, en su advocación de la Dolorosa. Porque ella “nos une y nos tiene tocado el corazón, porque nunca deja a nadie indiferente”, comentaba una cofrade con los ojos humedecidos. “Tu Hermandad hizo todo lo que estaba en su mano para engrandecer tu festividad, pero ni siquiera la lluvia quiso perderse tu día y las gotas de lluvia se mezclaron con las lágrimas que brotaban de los ojos de tus fieles devotos”. Fue muy emotivo ver como por un momento, a hombros de 30 portadores, se escuchaba un improvisado cántico de la Salve a la “estrella que ilumina nuestro camino”.
Con ocasión de esta festividad, la Venerable Hermandad quiso realizar un emotivo homenaje de reconocimiento a Manuel Gil Fandiño y Alfonso Moldes González por su dedicación y esfuerzo en la entidad. Su compromiso y desinteresado trabajo en pro de la Semana Santa y, de un modo especial, con Dolores les hacía ser merecedores de este sencillo homenaje.