La localidad pontevedresa de Cangas está inmersa en las celebraciones de su Semana Santa. Las calles se han engalanado para las celebraciones pascuales que se encuentran tan enraizadas dentro de la población canguesa.
Desde hace más de quinientos años los habitantes de esta localidad costera gallega realizan actos procesionales durante la Semana Santa. Inicialmente las cofradías de la Misericordia y del Cristo del Consuelo fueron las encargadas de llevar a cabo todos los actos pascuales. A las que se unieron las de la Virgen de los Dolores y la Soledad, siglo XVIII, las Negaciones de San Pedro en 1992 y, recientemente la del Cristo Resucitado. Desde la Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa se articulan la mayor parte de los actos.
Aproximadamente un 10 por 100 de la población se encuentra involucrada en los diversos actos preparativos de la Semana Santa. Las camareras, mayordomos, capataces, así como muchas personas que colaboran de un modo desinteresado, se afanan por preparar las imágenes, andas, palios, horquillas, almohadillas, ánforas, arbotantes. Si los cofrades, penitentes y nazarenos se preocupan estos días de dar los últimos retoques a sus túnicas, capas, capuces, guantes y cíngulos.
Todo ello sin olvidar a los potenciales portadores de andas, tronos y palios que, próximamente, harán vibrar a todo un pueblo cuando vean desfilar a las imágenes en procesión. Al decir de los vecinos, en Cangas las imágenes procesionan de un modo diferente al resto de Galicia, más bien parecen que al balancearse están caminando o bailando. Para muchos es un honor poder continuar con la tradición familiar de poder “sacar en procesión” alguna de las imágenes en Semana Santa.
La Iglesia propone que en los días que median entre el Domingo de Ramos y el Triduo Pascual -Lunes, Martes y Miércoles Santos- los fieles tengan la oportunidad de meditar en aspectos muy importantes de la persona de Jesús, en quien habrán de cumplirse todas las profecías sobre el Mesías.
El Lunes Santo que también recibe el nombre de “Lunes de Autoridad” porque el Señor Jesús, en medio del trance de estos días decisivos, revela en qué radica su autoridad sobre el género humano y toda la creación.
El Martes Santo ha recibido el nombre de “Martes de Controversia” porque en él se recuerda los momentos en los que Jesús tuvo que enfrentar a sus acusadores y a aquellos que tenían el poder de condenarlo.
Con el Miércoles Santo concluye la Cuaresma y, al mismo tiempo, termina la primera parte de la Semana Santa, la Semana Mayor. Mañana, jueves, se da inicio al Triduo Pascual, núcleo de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia dentro el año. A este día se denomina el “Dia de la Tradición” porque se recuerda el episodio más oscuro de uno de los Doce discípulos de Jesús. Judas Iscariote, siguiendo las Sagradas Escrituras, por la noche, se reúne con el Sanedrín, tribunal religioso judío, y pacta con sus miembros la manera de entregar a Jesús a cambio de 30 monedas de plata. Tras llevar a los soldados romanos al Huerto de Getsemaní, donde Jesús se encontraba orando, el traidor identificó al Señor con un beso, sellando así su traición
Las predicciones de Meteosat para esta jornada no eran favorables para que los actos a celebrar en el exterior de la Iglesia excolegiata de Cangas se realizasen con todo el esplendor previsto por la Venerable Hermandad de los Dolores y Soledad. Los modelos meteorólogos preveían un cielo con nubes y claros, con un 50% de probabilidades de precipitaciones que irán disminuyendo conforme pasen las horas.
Ante un cielo que presagiaba tregua, tras la Misa solemne en el templo parroquial, iniciado a las 20:00 horas, se inició la configuración del cortejo procesional de la Soledad de María. Los responsables de la Venerable Hermandad de la Stma. Virgen de los Dolores y Soledad tuvieron que valorar todos estos datos para tomar la difícil decisión de procesionar o permanecer en el templo a resguardo de las inclemencias o procesionar por las calles de la villa. Al final, optaron por esta última. Los miembros de la entidad, provistos con cirios y faroles, vestidos de riguroso luto, junto con el tercio infantil, se situaron en sus respectivos emplazamientos y comenzaron el recorrido previsto. Encabezaba el recorrido el negro estandarte de la hermandad, seguido de una cruz penitencial y símbolos de la pasión. Tras salir del templo iniciaron su marcha por las calles Real, Benigno Soage, Lirio, Sol, Eirado do Señal, Méndez Núñez, Eugenio Sequeiros, regresando por plaza de la Constitución para, enfilada la calle Real, volver a la excolegiata. El cortejo procesional, compuesto mayoritariamente por mujeres, fue acompañado por fieles que portaban velas encendidas que iluminaban la oscura noche.
La imagen de la Virgen fue portada a hombros de 16 mujeres. El silencio de la respetuosa marcha solo era interrumpido por los acompasados golpes de las horquillas sobre las empedradas calles. En la plazoleta del Eirado do Señal se produjo el esperado momento de especial recogimiento con la “levantada” de la imagen que, igualmente fue erguida en el atrio de la iglesia, antes de recogerse a media noche.