Hemos interiorizado, especialmente desde la pandemia, una serie de hábitos y gustos que nos hacen valorar con más cariño los pequeños placeres y detalles de la vida. Un buen vino, un aperitivo, un vermú… todo ello disfrutado en la compañía perfecta pueden ser la fotografía para un momento inolvidable. Acercarnos a lo idílico de la experiencia como parte de un tiempo de ocio que cada vez también apreciamos más dentro de un mundo que se mueve en unos ritmos y unas dinámicas mucho más aceleradas que las de nuestros padres o abuelos. También heredado de la pandemia llega un cambio en los hábitos y horarios que imprime una primacía del ocio de tarde frente al nocturno de última hora. Y es ahí donde entra el maridaje o el matrimonio entre la hostelería tradicional y la marcha.
Un caso paradigmático de nuevos usos hosteleros y recreacionales es el de un mercado gastronómico en Madrid, una experiencia para amigos, familiares y allegados que cuenta con una sofisticación y un rigor que se ha adaptado a la exigencia de los tiempos. Uno de esos mercados gastronómicos más celebrados es el Mercado Tirso de Molina. Hablar de los puestos de comida en el Mercado Tirso de Molina es hacerlo de una alineación ecléctica y en la que cabe la misma variedad de gusto que podemos encontrar en el resto de la ciudad. Se trata de descubrir los puestos de gastronomía con comidas, bebidas y buen ambiente, para disfrutar con los allegados de una tapa, un aperitivo, una buena cerveza o un gran vino en un mercado de barrio.
Por ejemplo, es posible referirse a la Marisquería Lázaro, donde las opciones pasan por llevar el mejor marisco a casa o simplemente maridar una buena tapa con una cerveza de calidad. La cocina de mi vecina tiene todo lo que alguien puede soñar para celebrar de la manera más dulce posible un evento: cupcakes, tartas personalizadas, brownies o cookies, entre otras muchas cosas. Además, El Malamé se centra en lo tradicional, en los sabores de toda la vida que todos reconocemos simplemente con el olfato. Hay lugar también para la cocina peruana con Raza Inca, o una cantina en la que los veganos se moverán a la perfección. Karmaleón y la inspiración griega pone otro de los toques internacionales en un mercado de Tirso de Molina que se adapta a todas las necesidades y gustos.