Epílogos de una lluviosa Semana Santa de Cangas

Las celebraciones de la Semana Santa de Cangas están llegando a su fin. Aunque con las Tres Gracias del Nazareno del primer viernes del mes de marzo se iniciaron sus preparativos, estas fiestas comienza con el Domingo de Ramos de la Pasión del Señor, que comprende a la vez el triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. Sus días centrales se concentran en el Triduo pascual, que se celebra desde la Misa vespertina del jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra “los grandes misterios de la redención humana”. Finalmente, en el Domingo de Pascua, máxima solemnidad del año litúrgico, se exalta la nueva condición y la gloria de Cristo resucitado.

En Cangas, además de las procesiones realizadas por las calles que, en este año, estuvieron condicionadas por la inestable meteorología, en el interior del templo parroquial se efectuaron diversas expresiones de la piedad cristiana que, aun no formando parte de la liturgia, están en armonía con ella, respetando su espíritu, las normas, los ritmos. De entre todas se resaltan el Vía Crucis que es una devoción medieval derivada de las peregrinaciones a la Tierra Santa, durante la cual los fieles visitan devotamente los lugares de la Pasión del Señor; la devoción a las «caídas de Cristo» bajo el peso de la Cruz; la devoción a los «caminos dolorosos de Cristo. En paralelo, el Vía Matris es un ejercicio en el que se resulta la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un camino de fe y de dolor: camino articulado sobre los Siete Dolores o la Corona de Espinas de la Madre del Señor.

Este miércoles, en el interior de la iglesia excolegiata de Cangas, a las 20:00 horas se realizará un ejercicio de piedad denominado Vía lucis. En él, como sucede en el Vía Crucis, los fieles, recorriendo un camino, consideran las diversas apariciones en las que Jesús. Se compone de catorce estaciones que se relacionan con la resurrección de Jesús y la conquista la vida verdadera: la contemplación del sepulcro vacío por parte de María Magdalena, Pedro y Juan; la aparición del Resucitado a María Magdalena; el anuncio que hacen las santas mujeres de Jesús resucitado; su aparición en el camino a Emaús; el reconocimiento al partir el pan; la aparición de Jesús resucitado a los discípulos en Jerusalén; el otorgamiento del poder de perdonar los pecados y la dación de su paz a los discípulos; el reforzamiento de la fe de Tomás; la aparición del Resucitado en el mar de Tiberíades; la confirmación a Pedro en el amor; Jesús resucitado envía a los discípulos; su ascensión al Cielo; y, finalmente, el envío del Espíritu Santo a María y a los discípulos.

Hasta el Sábado se encuentra en la capilla de Ánimas el Velatorio del Santo Cuerpo de Cristo, yacente en urna sepulcral. La imagen principal de la escena la ocupa el Cristo del Descendimiento y el Calvario de Ignacio Cerviño (1877). Junto al cual permanecen en riguroso duelo las Santas Mujeres (María Magdalena, Salomé y Cleofás, además de la Verónica), la Virgen de la Soledad y San Juan Evangelista. El templo permanece en un profundo silencio en señal de recogimiento y dolor por la muerte del Redentor.

Retiradas las imágenes que componen el velatorio para ser reservadas en sus sedes y lugares de residencia, la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes se prepara para celebrar en la Misa vespertina del próximo 27 de abril el Domingo de la Misericordia rememorando como Cristo muerto y resucitado, fuente del Espíritu que perdona los pecados y devuelve la alegría de la salvación.

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