25 Años de la Liga del Dépor: La historia es de la afición, no de la propiedad. Por Basilio Freán

Socio deportivista y Presidente de la Peña «Míticos de Riazor».

No cabe duda de que el título de Liga de hace veinticinco años fue la obra culmen de un sueño, así como el saldo de una deuda procedente de seis años atrás.

En una ciudad como A Coruña, estas efemérides suceden una vez en la vida; no es moco de pavo entrar en la élite nacional. Uno de nueve, casi nada. Asimismo, hechos de este calibre son el principal motivo por el cual hoy disponemos de una envidiable salud social en forma de afición. Sí, sí…esa que llenaba el estadio en Primera Federación. Estas gestas son las que le otorgan categoría a un club de fútbol, las que lo hacen grande y atemporal. Y un club de la máxima élite debe, además de parecerlo, serlo.

«La propiedad» puede poseer una mayoría accionarial, sin embargo, jamás podrá erigirse propietaria de nuestra historia

Las discrepancias políticas no deben ser óbice para olvidar a las personas que hicieron a este escudo mayúsculo. No podemos olvidar nuestra historia, porque no se entendería el presente ni se podrá construir el futuro. Por ello, resulta ininteligible que no se haya contado con don Augusto Cesar Lendoiro en este homenaje a la consecución de la Liga. «La propiedad» puede poseer una mayoría accionarial, sin embargo, jamás podrá erigirse propietaria de nuestra historia, tampoco de reescribirla en forma de distopía orwelliana. Precisamente por este motivo proponemos que se celebre un tributo en condiciones; es más, sugerimos transformarlo en una oportunidad histórica, no solamente por lo evidente, sino para ir más allá. ¿Por qué no juntar a Augusto con la plantilla campeona de Liga? ¿Por qué no aprovechar las circunstancias para propiciar una reconciliación histórica entre Augusto y Francisco Javier González Pérez?

Homenaje a Augusto César Lendoiro

Si el club no se hace cargo, quizá llegue el momento de que nosotros, esa masa social que ha sustentado al club en los peores momentos y que fue tan feliz aquel diecinueve de mayo del año dos mil, sea la que debería dar un paso adelante. Hagámoslo, llevémoslo a cabo como un acto de respeto por el escudo y que legitime una celebración tan importante. 

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