El incidente en la Feria de San Isidro de A Milagrosa, Lugo, ha escalado de un simple «veto» a un escenario de acusaciones políticas y tensiones internas que nadie en la ciudad parece dispuesto a pasar por alto. Lo que comenzó como una supuesta denegación de entrada a dos concejalas del PP, Mar Carballas y Flor Rubinos, por parte de la Asociación de Vecinos, Comerciantes e Industriales de A Milagrosa, presidida por Jesús Vázquez, se ha convertido en una batalla abierta con la Diputación de Lugo en el punto de mira.
Según fuentes cercanas a la situación, la justificación de la asociación de que la Xunta de Galicia (gobernada por el PP), no había concedido ayudas para la Feria, es vista en Lugo como una «pantomima». La verdadera raíz del problema, afirman estas voces, reside en el «amiguismo» y el «clientelismo» de Jesús Vázquez con la Diputación de Lugo, presidida por el socialista José Tomé Roca. Se sugiere que la Diputación habría «untado» a allegados de Tomé, creando una situación que algunos ya califican de «esperpéntica» y propia de «señores feudales».
La percepción generalizada en Lugo es que este incidente no es más que una manifestación de la creciente tensión entre José Tomé y Elena Candia, figura prominente del PP en la provincia y una «dura contrincante» para el presidente de la Diputación. Se rumorea que la rivalidad entre ambos líderes políticos está detrás de este tipo de «movimientos» en el ámbito local, donde la Diputación ejerce una considerable influencia a través de la distribución de subvenciones.
La gestión de José Tomé Roca al frente de la Diputación de Lugo se ve amenazada, no solo por la oposición, sino por las profundas fisuras internas que las recientes primarias del PSOE han visibilizado en la provincia. Con un rival emergente dentro de su propio partido, y ante el ascenso imparable de Elena Candia en las encuestas, la situación es crítica. Si la única «respuesta» a este desafío es el veto y la exclusión de la oposición, la calidad democrática de la provincia queda seriamente en entredicho.
Este episodio en A Milagrosa, lejos de ser un mero desacuerdo vecinal, ha desnudado las complejas redes de poder y las rencillas políticas que operan en Lugo, dejando claro que el conflicto por las ayudas a una fiesta es solo la punta del iceberg de una lucha mucho más profunda