En un mundo cada vez más global y en el que las tradiciones tienden a difuminarse en la unificación de los gustos, intereses e inquietudes, existen todavía ciudades con una marcada personalidad y respetuosas con su pasado que hacen, precisamente, una bandera de eso que las configura como especiales y específicas. Una de de ellas es sin duda Granada, uno de los destinos turísticos más demandados por parte del público internacional, que desea realizar un viaje a lo más profundo y tradicional de la cultura patria. También a las raíces de una ciudad que se ha caracterizado por ser mezcla de culturas y punto de encuentro de civilizaciones. Por eso, hoy en día una de ellas sigue siendo el flamenco y todo el reclamo y admiración que causa también más allá de las fronteras nacionales. Existe toda una industria de ese arte en una de las ciudades que con más cariño y respeto han tratado sus orígenes.
Resulta difícil encontrar una más profunda vinculación que la ciudad nazarí y el arte flamenco. Cuna reconocida de ese arte, ha sido también el lugar en el que crecieron y se criaron muchos de los grandes nombres, que en sus letras, composiciones y legados no dejaron jamás de lado la ciudad que les vio crecer. El tablao flamenco Albayzín en Granada es uno de esos puntos en los que es posible empaparse de toda la tradición y todo el arte que lleva detrás el flamenco.
Hay que referirse a Sacromonte como una de las cunas del flamenco en general, y de los artistas granadinos en concreto. Fue allí donde empezaron a surgir los espectáculos de este arte, ya que fue en ese punto se asentaron los primeros gitanos en arribar a Granada. Al igual que hoy en día, esa mezcla de civilizaciones hizo florecer un arte junto a árabes, judíos y la tradición andaluza.
Cantar y bailar son los pilares básicos del arte, aunque detrás existe algo mucho más profundo. Son tres las partes: el cante, el baile y el toque, aunque la que más ha trascendido a nivel internacional es el baile.
Así, si existe un punto, un lugar y un momento en el que empaparse y disfrutar del flamenco ese es Granada, una de las capitales mundiales de la especialidad y sin duda un lugar que quienes lo han probado una vez apuestan decididamente por volver.