Ronald Baroni llega al CD Lugo con más novedades que un catálogo de IKEA

Ronald Baroni es el nuevo amo y señor de la nave rojiblanca, tomando el timón de un Tino Saqués que, tras una década al frente, se despide dejando el listón de la permanencia… en el aire. La solemnidad del acto se desinfló un poco cuando la rueda de prensa, en el mismísimo Anxo Carro, se convirtió en un desfile de buenas intenciones.

Tino Saqués, con una sonrisa de oreja a oreja, casi parecía un concursante de «Una princesa para Tino», contento porque le había tocado el premio gordo de pasarle el marrón a un vendedor de ilusiones, o a un iluso Confesó que buscaba a alguien con (me suena a coña) «identificación con Lugo y el club», solo le faltó la música de la milonga. Y parece que dio con la tecla: «Ronald no viene de paso: quiere vivir aquí, quiere implicarse de verdad», afirmó, como si Baroni estuviera a punto de empadronarse y apuntarse a clases de gaita y pandereta. Por supuesto, no faltó el agradecimiento al vestuario y al cuerpo técnico por esa permanencia «complicada», que para muchos fue un milagro obrado por san Froilán.

Promesas que suenan a música celestial (¿o a ciencia ficción?)

Ronald Baroni, más emocionado que un niño con juguete nuevo, asumió el reto con un «Muy feliz de ser parte de Lugo y de esta institución». Agradeció a Tino «y su equipo por su sacrificio», una frase que, viniendo del fútbol, suena a «gracias por la herencia, ahora a ver cómo la arreglo». El nuevo presi fue contundente: «Vamos a hacer todo lo posible para devolver al club al fútbol profesional». Un objetivo que, para la sufrida afición lucense, es como la promesa de un unicornio: bonito, pero difícil de ver.

Entre los puntos fuertes de su «proyecto ambicioso», Baroni soltó perlas que nos hicieron frotarnos los ojos:

  • Mejora de infraestructuras: ¡Adiós goteras! (Esperemos).
  • La construcción de una ciudad deportiva: ¡Casi nada! Llevábamos años escuchando la misma milonga, e incluso se hicieron fotografías Tino y la alcaldesa Lara Méndez en varios posibles emplazamientos. ¿Será verdad esta vez?
  • El refuerzo del fútbol base: Para que los futuros cracks no tengan que entrenar en campos de patatas.
  • Un plan estratégico a tres años vista: Porque a un año, en el fútbol, no te da tiempo ni a calentar.

«Vemos un gran potencial en el club. Queremos estabilidad deportiva y económica», soltó Baroni, con la convicción de quien acaba de descubrir el Santo Grial. Los empresarios de Lugo no s eembriagan con palabras, sino porque apuestan por la calidad deportiva y esta está en el Breogán. También adelantó la presentación del nuevo director deportivo, Javier Recio, y del vicepresidente. ¡La plantilla de ensueño se va montando!

Baroni hablo de casi todo, mucha poesía escrita en un rollo de papel higiénico y poca concreción. Para ascender hace falta dinero, no convertir al CD Lugo en una granja de jugadores, cebarlos futbolísticamente para luego ponerlos en el mercado y obtener buenos dividendos. En castellano, especular con jugadores, es el catecismo de los intermediarios.

Un club «abierto»

Baroni explicó que Lugo lo conquistó gracias a Tino y, por supuesto, por el «potencial» de la ciudad. Dirigiéndose a la afición, el empresario fue claro: «A los que siguen y a los que se fueron, les digo que este club les necesita». Un mensaje que, en la era de los ascensos y descensos, suena a «vuelvan, que el abono se vende solo». Prometió trabajar con «humildad, con respeto y con ilusión», y que el club será «abierto, donde todo el mundo pueda aportar». Esperemos que no tan abierto como para que se cuele cualquiera, que ya sabemos cómo acaba eso.

En fin, el CD Lugo arranca una etapa que, a juzgar por las promesas, podría llevarles de nuevo a la gloria… o al menos a tener unos vestuarios sin humedad. ¡Que ruede el balón y el dinero!

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