
Desde hace meses, la actitud de confrontación del gobierno de Pedro Sánchez con el presidente Donald Trump, en un juego político que el español pretende utilizar para ganar votos entre su electorado de izquierdas, le ha estallado en toda la cara con el caso Zapatero. La aportación de pruebas por parte de la Administración Trump ha sido clave para desencadenar la acción judicial. Esta medida ha sido la de mayor impacto institucional hasta ahora y clave para la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional de España.
Además, el Departamento de Justicia de EE. UU. ha aprobado avanzar en la causa federal contra el entramado financiero relacionado con el régimen de Nicolás Maduro. Así, se investigan las conexiones del entorno de Zapatero con bancos como Capital Bank, Panacorp y Dinosaur Bank y su papel en toda la trama venezolana. La Fiscalía estadounidense no descarta formular acusaciones criminales formales en territorio estadounidense por violar diversas leyes.
La Administración Trump realiza un seguimiento detallado del caso Zapatero en España y de las diferentes tramas de presunta corrupción en el entorno familiar de Pedro Sánchez y de su gobierno. La información y pruebas que señalan a Zapatero en su vinculación con las tramas venezolana y china, lo han puesto en el punto de mira de la Justicia estadounidense, que bien podría solicitar su extradición en algún momento. Algo que depende de cómo evolucione la causa judicial en España y de otros factores.
A esto y al aislamiento internacional, se ha sumado otra medida importante que baja los humos a Sánchez y su gobierno socialcomunista. La Administración Trump ha ordenado al Pentágono la retirada progresiva de varios oficiales de enlace militares destinados en España; una medida que comenzará a aplicarse a partir de este verano. Estos oficiales de las Fuerzas Armadas de EE. UU. están destinados en las bases españolas de Rota y Morón y en las dependencias de coordinación bilateral en Madrid. Su misión principal es servir de puente operativo entre el Comando Europeo de EE. UU. (EUCOM) y el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) de España.
Esta decisión forma parte de un conjunto de medidas enfocadas a reducir el gasto militar en determinadas áreas, como Alemania, Francia, Japón, España y Australia, así como optimizar la presencia de tropas estadounidenses. Es parte de una reestructuración global del despliegue estadounidense en el mundo. Estos enlaces militares son importantes para la cooperación entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y España. Cuando completen sus mandatos en sus respectivos destinos, ninguno será reemplazado. Es la forma práctica y rápida de interrumpir el intercambio de información e influir en la coordinación operativa. La parte española es la que más sufrirá esta pérdida de los enlaces.
Todo ello sigue a la reubicación efectuada por el Departamento de Guerra, que ya ha relegado a los enlaces españoles en el Pentágono al bloque de «países no confiables», con lo cual se restringe su acceso a información confidencial a prácticamente cero. Los dos enlaces fueron reubicados físicamente fuera de las áreas principales por orden directa del secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Es conocido el descontento del presidente Trump con el gobierno de Sánchez, quien está llevando a España a ser un paria internacional a nivel político y el hazmerreír de todo el mundo por los casos de presunta corrupción en los que está envuelto y por la incompetencia demostrada.
A nivel operativo, la ausencia de estos oficiales de enlace militar afectará al intercambio de inteligencia compartida y a la coordinación en misiones conjuntas. El daño al gobierno español es importante. A todo esto, se suma que la Administración Trump ha bloqueado explícitamente cualquier posibilidad de exportar el caza furtivo de quinta generación F-35 (en sus variantes A y B) a España. Este caza era el único sustituto viable a largo plazo para los cazas Harrier del buque Juan Carlos I. También una nueva directriz del Secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en este mes de junio ha puesto en marcha una revisión del compromiso de seguridad y defensa con la Unión Europea y la OTAN. Aunque los programas FMS ya firmados y pagados (como las actualizaciones de los misiles Patriot o los helicópteros MH-60R Romeo) se mantienen por imperativo legal y comercial, la cadena de suministro de repuestos críticos para las flotas actuales de cazas F-18 o sistemas de combate Aegis de las fragatas se enfrenta a detallados exámenes que podrían provocar retrasos logísticos.
La presión de Trump sobre el ejecutivo de Sánchez se extiende también al ámbito económico y comercial; son frecuentes las advertencias a romper lazos comerciales e imponer sanciones unilaterales a España. Una amenaza que sigue pendiente y podría reactivarse en función de cómo evolucione la relación entre ambos gobiernos.
Las posturas anti americanas del gobierno de Sánchez y la falta de colaboración durante la guerra de Irán son acciones que la Administración Trump no ha dejado pasar por alto. Sin grandes alardes ni publicidad, el presidente estadounidense está atornillando al gobierno de Sánchez. Un proceso que aún no ha terminado.