Crónica mundana y viajera: La isla de la Toja. Por Carlos Ramón Brea

Escritor, cronista viajero y gastronómico

Estimados lectores pacientes de mis crónicas, que me seguís siempre con atención: Os voy a relatar cuatro datos interesantes que muchos de vosotros, debido a que no sois de la zona, tal vez desconocéis.
Nos hemos ido a disfrutar de esa isla maravillosa y nos recreamos en sus tratamientos para la piel, y otros, en su balneario Isla de La Toja, el lugar al que el marqués de Riestra dio vida y que Isabel la Chata adoraba; nos recibió la isla como siempre con esa benignidad de clima privilegiado que tiene semitropical, por ser una isla dentro de otra isla, que antes fue la Isla de El Grove y que dejó de serlo por mor de la construcción de la carretera que une Sangenjo con El Grove y La Toja a través del Arenal de la Lanzada, lo que provocó que ya no hubiera comunicación de las aguas de la Lanzada con la Isla de La Toja y de su entorno, en un ir y venir de sube y baja con mareas, o sea, la comunicación acuática intermareal, hoy inexistente por esa obra que unió continente con Isla de El Grove y, posteriormente, con La Toja al construir su bello puente elegante.
Hoy, el complejo hotelero de Salud termal cuenta con exclusivos tratamientos con las aguas cálidastermales que emanan del balneario natural de la isla, además de «SPA’s», Salute Per Aqua, con piscinas y comida calificada de 10 en un deleite gastronómico a base de buffet de autoservicio, que no deja de ser sofisticado y elegante nunca.
La Toja no existiría sin la figura del Marqués de Riestra… si bien es cierto que el marqués jugó un papel crucial en el desarrollo y promoción de la isla como destino termal, la Toja ya existía desde la época del Imperio Romano con sus caldarias antes de su intervención y contaba con una historia y características propias.
El Marqués de Riestra, propietario de la isla, impulsó la explotación de sus aguas mineromedicinales y promovió la construcción de un balneario, convirtiendo a La Toja en un importante centro turístico internacional. Sin embargo, la isla ya era conocida por sus propiedades curativas y atraía a visitantes por sus aguas termales antes de la intervención del Marqués, quede dicho.
La isla de La Toja, con su belleza natural y aguas termales, ya era un lugar atractivo antes de la llegada del Marqués de Riestra, aunque sin su gran rendimiento posterior. El marqués, al reconocer su potencial, impulsó su desarrollo y la convirtió en el destino turístico que es hoy, pero la isla, en sí misma, existía y tenía valor por sus características intrínsecas.
Nos cuenta la nieta del marqués: «Voy a tratar de hacer una breve biografía de mis abuelos. Sería muy largo escribir sobre todos los episodios ejemplares e interesantes de sus vidas, además han pasado tantos años, y os parecería tan lejano, que no me atrevo a extenderme. Sois todos muy jóvenes y me gustaría que al menos conocierais lo esencial de su historia.
El Rey Alfonso XIII le otorga a mi abuelo el título de Marqués de Riestra en 1893 por sus virtudes: trabajador incansable y humano.
Transformó de tal manera la ciudad de Pontevedra que se decía por todas partes que España tenía 48 provincias porque la otra era del Marqués de Riestra (en aquella época España tenía en realidad 49 provincias, ya que aún no se habían dividido las islas Canarias en dos provincias)…
Hablemos de su padre. Francisco Antonio Riestra Vallaure, mi bisabuelo, llegó de Asturias a Pontevedra , donde comenzó sus negocios: La fábrica de Sal, la de Hielo y la tabacalera entre otras. Compra terrenos, construye el palacete de La Caeira y funda la Banca Riestra. A su muerte pasa todo a manos de su hijo, José Riestra López , mi abuelo, que nace en Pontevedra, hijo de Francisco y su mujer Micaela López Fernández, tuvo cuatro hermanos: Francisco, Carmen , Teresa y María .
El abuelo, José Riestra se casó primero con Mencía Pintos y tuvieron un hijo; Fernando, que falleció a los 11 años. Luego se quedó viudo y se volvio a casar con mi abuela Maria Calderón Ozores, hija de los Condes de San Juan, tuvieron siete hijos; Raimundo, Vicente, Francisco, Santiago, Maria del Carmen, Jose Luis e Ignacio. Santiago, Maria del Carmen y José Luis se murieron muy jóvenes.
Una de las cosas más importantes que hizo mi abuelo José Riestra fue crear en Pontevedra la sociedad de alumbrado eléctrico, lo que la convirtió en la primera ciudad en tener iluminación en las calles. Gracias a su trabajo y sus esfuerzos creó empresas, fábricas, industrias… y de esta forma dio trabajo a muchos pontevedreses evitando así que tuvieran que emigrar».

LA ISLA DE LA TOJA:
El abuelo propuso la compra del hotel antiguo de la isla, que luego se convirtió en centro turistico y cuyo origen fueron unos manantiales de aguas termales con propiedades curativas que se descubrieron de manera fortuita, según cuentan, a raíz de la curación de un asno sarnoso que habían abandonado en la isla.
El gran Hotel primitivo, de la foto antigua, antiguamente tenía un encanto especial. Me cuentan que en aquella época pasaba por la isla toda clase de gente famosa y se alojaba allí. «Lo que más me llama la atención son las visitas que hacía Castelao a la isla. Castelao tuvo mucha relación con la familia , sobre todo con mi padre -dice la nieta-
Mi abuelo también promovió una suscripción, de la que hizo la aportación principal, para regalar al Rey Alfonso XIII la isla de Cortegada, que nunca utilizó y ahí quedó. Pero él construyó un pazo y una fábrica de conservas y salazones ahí mismo.
Hoy, el complejo de La Toja cuenta con exclusivos tratamientos con las aguas termales que emanan del balneario natural de la isla, además de unos spa, piscinas y comida de 10.
Dice Paula Peña, periodista, que el marqués de Riestra vio la oportunidad de crear un retiro de lujo en la isla de La Toja, aprovechando las maravillas naturales que escondía su balneario, y creó un complejo pionero: en 1907, el Gran Hotel La Toja era el primero del mundo en tener campo de golf y balneario. Hoy, el complejo de Eurostar, con tres hoteles en la isla, en uno de los que me encuentro de relax, sigue siendo un referente en materia de tratamientos termales y cuenta con unas piscinas exquisitas con vistas al mar y con una selección gastronómica de 10, ideada por el cocinero Enrique Martínez, que nunca deja que sus comensales pasen hambre.
De eso doy fe, porque durante el tratamiento balneario engordé 3 kgs.
La vida de José Riestra López, primer marqués de Riestra, estuvo marcada por sus grandes logros: aparte de llevar la luz a Pontevedra, como ya escribí, crear comedores sociales o ceder su propiedad de La Caeira como hospital de campaña para los heridos de la guerra de Cuba… una de sus obras más importantes –si no la que más– fue la de dar vida al complejo termal de La Toja.
Tenía como dignas competidoras las termas de Mondariz o Caldas de Reyes, pero no se amedrentó en la creación de su imperio y a finales de 1800 ya había conseguido el permiso para crear el balneario, que atrajo a nobles y aristócratas de toda Europa desde el principio. Para ellos diseñó joyas maravillosas de COLLARES, di además y pulseras fabricadas con las conchas de ostras, almejas, mejillones y berberechos o navajas OBRAS DE ARTE para incluso cuellos, muñecas y cabezas reales y aristocráticas.
Consiguió comprar todos los terrenos –que anteriormente eran de dominio público– al Estado, gracias a su astucia e influencia.
Y después de ver en las sales minerales que emanaban de las termas a unos 50 grados, entre 40 y 60 (yo pedí todos los días que me enfriaran la bañera de chorros en los baños un poco más, a 38 grados) toda una oportunidad de negocio: a principios del siglo XX, España vivió un auge en el gusto por los centros termales.
Y el Marqués también creó la fábrica exquisita de collares y pulseras en El Grove dicha, dando empleo a todas las mujeres de la zona, cuyo máximo exponente ahora es la señora artesana Betanzos, que saca sus productos en Vogue, incluso, aunque sus diseños no son de orfebrería como los del Marqués, sino sólo de engarce de conchas marinas.
Hoy, el complejo cuenta con exclusivos tratamientos con las aguas termales que emanan del balneario natural de isla, además de unos spas, piscinas y comida de 10.
El marqués de Riestra vio la oportunidad de crear un retiro de lujo en la isla de La Toja, aprovechando las maravillas naturales que escondía su balneario e Isla privilegiada…
y creó un complejo pionero: en 1907, el Gran Hotel La Toja era el primero del mundo en tener campo de golf y balneario y hostelería y hotelería.
Hoy, el complejo de Eurostars sigue siendo un referente en materia de tratamientos termales y cuenta con unas piscinas exquisitas con vistas al mar y con una selección gastronómica de 10, ideada por el citado Enrique Martínez y ayudantes, que nunca deja que sus comensales pasen hambre.
El arquitecto Daniel Vázquez-Gulías fue el responsable de crear el deslumbrante hotel –que bebía de las influencias de los balnearios de Vichy, en Francia, y Marienbad, Baden Baden, en Alemania–, decorado con exquisitas columnas cariátides.
En 1907 fue inaugurado y en 1914 Isabel de Borbón (La Chata) ya lo había visitado.
Atraída por su popularidad entre las clases altas o por las propiedades medicinales del balneario, lo cierto es que la estancia de la infanta fue más que placentera.
La leyenda –que cualquiera que se acerque hasta la isla escuchará– cuenta que esas propiedades fueron descubiertas por un burro que estaba a punto de morir de sarna y que se curó mágicamente en el lodazal de La Toja, resurgiendo con una piel y pelo increíble. Hoy, se sabe que sus sales minerales son tratamientos idóneos para afecciones cutáneas como la psoriasis o la dermatitis, además de otras reumáticas como la artrosis.
La anécdota más reseñable de la estancia de la hija de Isabel II y Francisco de Asís en La Toja fue su papel de madrina en el bautismo de un hijo de uno de los elegantísimos camareros que le servían en el gran comedor del hotel. La ceremonia tuvo lugar en la Ermita de San Carlalampio da Toxa… y los diarios del momento quedaron maravillados con los padrinos del encuentro –La Chata y el exministro Cobián– y los obsequios que le hicieron –ella una medalla de oro y él una buena suma de dinero–.
Capilla de las Conchas. Ermita de San Carlalampio da Toxa

También conocida como la Capilla de las Conchas, es famosa precisamente por las vieiras que recubren su fachada, cuya función es la de actuar como tejas para evitar que las humedades de la zona deterioren la construcción. Fueron instaladas en la fachada sur por el albañil Anselmo Millán y el resultado le gustó tanto al marqués que pidió que lo hicieran por toda la ermita.
De nuevo su visión no fallaba: hoy es todo un icono en el que se han casado personalidades como Mariano Rajoy ex presidente de España.
Otras grandes figuras que han pasado por el Gran Hotel a lo largo de su historia han sido David Rockefeller, que lo visitó y jugó al golf en sus instalaciones; Emilia Pardo Bazán, una de sus grandes impulsoras; además de algunos intelectuales como Carlos Arniches, Joaquín Sorolla, José de Echegaray, José Ortega y Gasset o Gabriel García Márquez.
En mayo de 1989, sin ir más lejos, acogió la reunión del Club Bilderberg, la gente más rica e influyente del mundo.
Otro de los atractivos que pudieron encontrar, además de la ermita, las termas o el esplendor de la propia construcción, fueron los jabones –ya famosos– de La Toja.
En esas fechas yo también estuve alojado en el hotel con los de Bilderberg, en el ala más moderna.
Fueron creados los aromas y jabones –de nuevo por el marqués de Riestra– como productos típicos para los clientes del hotel y su éxito fue tal que decidieron comercializarlo. Están hechos a partir de las sales naturales del balneario y es el primer jabón que consigue hacer espuma con sales marinas. El original se vende de forma exclusiva en la tienda oficial, situada a escasos metros de la ermita, en el edificio de nuestro hotel.
En el año 1923 el marqués falleció y en el 1931 su familia perdió el holding empresarial, claramente abandonado casi, a manos de Pedro Barrié de la Maza, gran industrial y banquero que le dio incluso más esplendor. En los 40, el empresario quiso hacer una gran reforma del hotel, que no se encontraba en su mejor momento tras el incendio que sufrió –en el que se perdieron la gran parte de las exquisitas bañeras de mármol macizo del balneario– y después de haber actuado como hospital de sangre durante la Guerra Civil. Con ella amplió el número de habitaciones del Gran Hotel, de unas 70 a casi 200, para satisfacer la gran demanda que la popularidad del balneario había generado.
También consiguió rescatar dos de las mencionadas bañeras, hoy utilizadas tan sólo como objetos de exposición (una de ellas se encuentra en la entrada del spa del hotel), la otra en la tienda de jabones; sin embargo, parte de la belleza de la fachada original se perdió.
Eurostars Gran Hotel La Toja

Desde entonces y hasta hoy, los Eurostars Gran Hotel e Isla de La Toja y Louxo son unos de los más aplaudidos de la isla y su hotel cinco estrellas son bandera de Galicia, junto con su hermano El Finisterre y el Hostal de los Reyes Católicos. Se trata de un auténtico remanso de paz en el que desconectar y cuidarse, no sólo con sus infinitos tratamientos individualizados de su spa, sus masajes y su sauna –también cuenta con unas suites privadas para parejas o grupos reducidos–; sino también con la tranquilidad de sus piscinas con vistas a la ría de Arousa, la calma de su campo de golf o la exquisita comida con productos locales del cocinero Martínez y su equipo. Esta última la pueden probar también los no clientes del hotel, en el restaurante La Casa Del Marqués.
Hay lujoso casino frente a mi hotel frecuentas o por potentes Portuguese, Sobre todo.
Como actividades culturales, es reseñable el paseo en barco por la ría para ver las bateas, comiendo mejillones y mariscos y bebiendo vino al mismo tiempo. Una experiencia completa que Isabel La Chata envidiaría hoy día en este paraíso.
De esos recorridos en barcos privados os redactaré las crónicas del Parque de El Carreirón en Arosa y de nuestra visita en barco-taxi al Islote Areoso, una isla paradisíaca a la que se accede sólo con permiso de la Autoridad y en barco taxi privado que nos embarcó y allí nos dejó para disfrutar unas horas de esa maravilla, que parece un oasis del Caribe y que tenemos en nuestra privilegiada Galicia. Pero eso será próximamente…

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