En el idílico municipio de Carral, parece que la comedia de enredos ha encontrado su escenario perfecto, aunque con un guion que roza el drama. El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), esa asistencia vital para nuestros mayores y dependientes, está atravesando un calvario que ni Kafka en sus peores pesadillas. Y en el centro de este sainete, tenemos a nuestro estimado Alcalde y a la Concejala de Servicios Sociales, pertenecientes a Alternativa dos Veciños liderada por el señorito comunista con reloj de oro y canana sin fuca al cinto, Angel Seoane, quienes, sin necesidad de togas ni martillos judiciales, han asumido el rol de verdugos, eso sí, con una elegancia que ni el más pulcro de los carniceros.
La última sesión plenaria fue un auténtico funeral, una pasarela de luto donde la oposición, con una paciencia digna del santo Job, intentaba que el gobierno local intercediera y detuviera la «decadencia» del SAD. ¡Qué ingenuos! Como si hablar de «decadencia» no fuera ya un eufemismo para describir un barco hundiéndose a toda velocidad con la orquesta tocando «Nearer, My God, to Thee».
Según los murmullos —y los minutos del pleno que afortunadamente no censuran—, se están prestando casi la mitad de las horas contratadas. Imaginen la escena: un contrato que promete un festín de atenciones y al final solo llega un canapé rancio. Y cuando se les pregunta, ¿qué responden? El silencio. Un silencio que vale más que mil palabras, sobre todo si esas palabras fueran «no tenemos ni idea» o «nos da igual». ¡Bravo por la transparencia!
Pero la cosa se pone aún más interesante. La oposición al Alcalde, supuestamente comunista, igual que su líder, insiste en el «mal funcionamiento» de la empresa Azvase y el despido de personal. Y aquí llega la joya de la corona, la perla de la sabiduría gubernamental: «no somos abogados laboralistas, ni inspectores de trabajo, ni jueces», responden desde el gobierno municipal. ¡Por supuesto que no! Son solo el alcalde y la concejala de servicios sociales, encargados de velar por el bienestar de sus ciudadanos. Pero sí que entienden de sus buenos sueldos, con dinero público de nuestros impuestos. ¿Para qué ser jueces cuando permiten que se ahoguen las trabajadoras del SAD? Y lo mejor de todo, parece que en algún momento, como se aprecia en el vídeo del Pleno, se les escapa una risita carente de humanidad. ¿Quizás la gracia está en la ironía de su propia incompetencia? O tal vez en la idea de que una auxiliar de ayuda a domicilio estaba siendo enterrada en Porriño ese mismo día, mientras ellos se desentendían del acoso de Azvase SL. Una comedia de situación, sin duda.
Porque, claro, la empresa Azvase SL, es una artista de la gestión. Grabar a una trabajadora con sus hijos, dejar a usuarios sin servicio o reduciéndoles el tiempo (total, solo son personas mayores y dependientes, ¿quién los necesita?), pagar las horas extra «casi a mitad de precio» (una oferta que no se puede rechazar), y cancelar vacaciones firmadas (¿quién necesita descansar cuando se puede trabajar hasta la extenuación?). En solo seis meses, dos coordinadoras y la ayudante de coordinación han salido por la puerta. Esto no es un servicio, ¡es una trituradora de personal y una máquina de hacer dinero fácil!
Y para rematar el espectáculo, este fin de semana, ante la falta de personal local, trajeron auxiliares desde Asturias. Qué detalle. Con una oficina en un piso céntrico de Carral, seguramente el alojamiento no les supuso un gasto excesivo. Después de todo, el confort de las trabajadoras es secundario cuando se trata de «cubrir el servicio» con parches traídos de lejanas tierras.
La cúspide del cinismo es recordar que en 2019, este mismo gobierno entró presumiendo de «estabilizar» el SAD. Y lo hicieron, con una «empresa puente». Qué visión de futuro. Un puente que, al parecer, se desmoronó tan pronto como el alcalde comunista tocó moqueta de poder. De salvar el SAD a llevarlo directamente a la hoguera, con antorchas y todo. Un giro de guion digno de las mejores tragedias griegas, pero con menos épica y más desidia.
Y para cerrar este capítulo de esperpento, «anécdotica llamada a José Luis». Esperemos, con la fe de un converso, que nuestro Alcalde se tome por fin en serio su trabajo y llame al «José Luis» que tenga que llamar, el de verdad, y ponga fin a esta pantomima. Porque, aunque no sean jueces, sí que tienen la potestad de evitar que el SAD de Carral siga siendo una burla a la dignidad de las y los trabajadores y sobre todo, a la de los usuarios.
Problemas en varios ayuntamientos donde Azvase SL presta servicios

