Voluntarios de WhatsApp: ¿Héroes anónimos o falta de coordinación institucional?

Un grupo de voluntarios improvisados se ha puesto manos a la obra para gestionar la ayuda recibida de empresas y particulares. Cuatro ángeles, Rebeca, Clara, Dani y Jorge, de Ourense coordinan el reparto en la provincia desde la comodidad de sus grupos de WhatsApp. La solidaridad de los voluntarios, en este caso de Ourense,a tenor de las situaciones que se han vivido en diversos lugares de España, despiertan ciertos recelos entre la población.

Existe un precedente tristemente célebre y recordado con el tiempo: los 80 millones de euros y los materiales donados para los voluntarios que limpiaban el chapapote del Prestige acabaron en manos de personas ajenas a la causa. Los usurpadores se llevaron todo tipo de material, incluso tractores, dejando a los voluntarios de buena fe sin los recursos que les habían sido destinados

Los grupos de WhatsApp son los nuevos altavoces mediáticos populares, y despiertan un enorme interés. Sobre todo, cuando alguien, de manera tan «desinteresada» que casi podría parecer un gesto de humildad, se convierte en adalid de la solidaridad, sin darse el menor bombo.

Resulta maravilloso que, en medio del caos, alguien se erija en salvador y se atribuya la distribución de las ayudas. Por supuesto, nadie sabe si la Cruz Roja, las asociaciones de ganaderos o cualquier otra organización con una estructura legal y logística está colaborando. O, lo que es peor, si se les han dejado de lado.

Suponemos que las autoridades están al corriente de esta «colaboración desinteresada», tan digna de admiración, sobre todo porque han logrado coordinar una ayuda que, curiosamente, ellas mismas no han articulado. «21 Noticias» ha intentado contactar con los líderes de esta iniciativa y, sorprendentemente, no han querido hacer declaraciones, remitiéndonos a un hipotético encuentro el lunes.

Será el lunes, entonces, cuando nos dirán por qué un grupo de particulares ha tenido que tomar las riendas de una labor que, por definición, le corresponde a las autoridades competentes y a las asociaciones sin ánimo de lucro. ¿Será que estas organizaciones estaban demasiado ocupadas como para asumir su responsabilidad?

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