Los músicos, la última mierda

@jsuarez02111977

Ayer me desperté con una de esas noticias que huelen a mierda desde la primera línea. Inspección de Trabajo se ha puesto a mirar a los músicos que tocamos en bares y locales de Coruña. Sí, a nosotros, los que nos dejamos la garganta y las manos por cuatro duros, mientras otros se llevan millones en despachos alfombrados y nóminas blindadas.

Tócate los cojones.

Yo canto en una banda de versiones. Nada épico ni millonario. Entre montaje, prueba de sonido, concierto de dos horas, desmontaje y demás, te comes fácil cinco horas de curro. ¿Y cuánto sacas? Unas pesetas, que me gusta llamarlas así porque al menos las pesetas tenían dignidad. Los euros que nos pagan, en comparación, son calderilla humillante. Pero ahí estamos, dándolo todo, porque la música nos arde en las tripas y porque, qué cojones, queremos seguir tocando. También formo parte de Mar de Fondo, un grupo de temas propios, pero la realidad es que necesito subirme a los escenarios con una banda de versiones para poder patrocinarme, de alguna manera, el poder dedicarme a hacer mi música. Y eso, en estos tiempos, está más jodido que nunca. Ese es otro melón que ya abriremos más adelante.

Pues ahora resulta que vienen los sabuesos de Inspección de Trabajo a decir que o eres autónomo (sí, claro, autónomo de un curro que te da doscientas míseras al mes, como mucho), o que el bar te dé de alta, con gestoría, Seguridad Social, retenciones y toda la burocracia que convierte un bolo de 150 euros en una ruina de 300. Vamos, que la única opción real es mandar todo a tomar por culo y que se acaben los conciertos en bares. Música muerta. Locales en silencio. Ciudad sin alma.

Lo jodido es que esta misma Inspección de Trabajo no se planta en las oficinas de esas empresas que tienen a la peña currando doce horas y cobrando ocho, ni en las cadenas de montaje con contratos basura, ni en las franquicias que explotan a becarios y les cambian el nombre para no reconocer bajas. Eso no. Eso no lo tocan. Eso da miedo. Mejor ir a por los músicos, que somos cuatro pringaos con guitarras viejas, que no tenemos sindicatos detrás ni abogados de bufete caro. El eslabón más débil, el más idiota, el más gilipollas.

Y mientras tanto, los bares que intentan darle un poco de vida a la ciudad, dinamizar la hostelería, traer cultura de andar por casa… jodidos. Multas, papeles, miedo. ¿Resultado? Otro golpe a la música en directo, que ya estaba en la UCI desde hace años.

Así que sí, yo leo esta noticia y solo me sale un “que os follen”. Porque si lo que quieren es que dejemos de tocar, que Coruña se convierta en una ciudad sin bares con música, sin garitos con alma, sin chavales empezando a tocar por cuatro duros… lo están consiguiendo. A base de papeles, sellos y amenazas.

Y luego dirán que la cultura es importante. Hipócritas.

Comparte éste artículo
1 comentario