Vecinos de Barreiro critican el proyecto de parque canino: “Esto no es un parque, es una cárcel”

Las familias con perros del barrio de Barreiro, en Lavadores (Vigo), han llevado a cabo una protesta simbólica para denunciar el diseño del parque canino propuesto por el Ayuntamiento. Según los vecinos, el proyecto municipal no solo es insuficiente para la alta población canina de la zona, sino que también desaprovecha una inversión de 170.000 euros en un espacio que consideran «inadecuado y peligroso».

La protesta incluyó la recreación física del espacio que ocuparía la instalación, demostrando que sus dimensiones son «ridículamente pequeñas» para el número de perros del barrio. Con cerca de 50.000 perros registrados en Vigo, Lavadores alberga a unos 3.000, una realidad demográfica que, según los manifestantes, ha sido completamente ignorada por el consistorio.

Las quejas vecinales: un proyecto limitado e inviable

El colectivo ciudadano ha expuesto una serie de graves deficiencias técnicas en el diseño municipal, que convierten el proyecto en algo disfuncional desde su concepción:

  • Tamaño insuficiente: A pesar de la cifra teórica de 1.105 m², el área útil se reduce a dos pequeñas zonas separadas por un muro. Organizaciones como la Sociedad Española de Etología y la IAABC advierten que superficies inferiores a 2.000 m² en zonas pobladas generan estrés y conflictos entre los animales. Como señalan los vecinos Chelo y Jose, dueños de Tate, un podenco: «Esto no es un parque, es una cárcel».
  • Ubicación inadecuada: El espacio elegido está junto a la carretera y las instalaciones deportivas de «Más que Auga». El ruido y la cercanía al tráfico generan ansiedad en los perros y aumentan el riesgo de accidentes. Además, al ser una zona sin sombra natural, su uso quedaría limitado a las primeras y últimas horas del día para evitar golpes de calor en los animales.
  • Destrucción de espacio público consolidado: El proyecto del Ayuntamiento destruye un área de ocio con bancos y fuentes ya utilizada por la comunidad, en lugar de aprovechar un terreno infrautilizado y más adecuado. Esto no solo genera costes innecesarios de demolición, sino que también viola principios básicos de convivencia vecinal.

Diálogo roto y propuesta ciudadana ignorada

Los vecinos denuncian la falta de diálogo con el Ayuntamiento, que ha desestimado su propuesta alternativa, presentada oficialmente en marzo. Respaldada por más de 100 familias, esta iniciativa defiende un espacio de 2.200 m² en una zona tranquila, sombreada y alejada del tráfico. Su propuesta, además, se alinea con la Ley 7/2023 de bienestar animal, que exige espacios adecuados para el desarrollo físico y emocional de las mascotas.

En palabras de Rafa y Susana, dueños de Choco, un husky siberiano: «Nuestros perros no entienden de política, pero sí van a notar si pueden correr o si están encerrados como gallinas.» La inversión de 170.000 euros en un proyecto deficiente, que incumple los principios de etología canina, es vista por la comunidad como una prioridad del «cumplimiento burocrático sobre el bienestar real» de sus compañeros de cuatro patas.

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