Mark Bray, historiador estadounidense y autor del libro Antifa. El manual antifascista (Capitán Swing 2018) ha decidido mudarse a España tras recibir amenazas directas de muerte en Estados Unidos.
Las intimidaciones al profesor de Historia de la Universidad de Rutgersllegan tras la decisión de Trump de caracterizar al movimiento antifascista como una organización terrorista. Bray es experto en antifascismo, derechos humanos, terrorismo y radicalismo político en la Europa moderna.
En las semanas posteriores al asesinato de Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA, Bray se ha convertido en blanco del odio de la derecha, acusado de formar parte del movimiento al que dedica uno de sus campos de estudio.
“Querría que este libro no fuese necesario”. Así arranca el historiador estadounidense Mark Bray, experto en el movimiento antifascista, su libroAntifa. El manual antifascista (Capitán Swing, 2018). Un trabajo que recopila las múltiples militancias antifascistas que han existido a lo largo de la historia, con sus matices y contextos nacionales, articulados en torno a diversas estrategias de lucha.
Con el segundo mandato de Trump, este trabajo vuelve a cobrar relevancia, mientras el movimiento y la militancia antifa aumentan su visibilidad, especialmente después de haber sido calificados por el Gobierno del Estados Unidos como terrorismo.
Desde que ha existido el fascismo, ha habido antifascismo. Nacido de la resistencia a Mussolini y Hitler en la Europa de las décadas de 1920 y 1930, el movimiento vuelve hoy a los titulares, en medio de la oposición a la segunda administración Trump y del avance de la derecha ultraconservadora.
Los grupos antifa buscan impedir que los fascistas difundan su ideología opresiva y proteger a las comunidades de los actos de violencia promulgados por el fascismo.
En este ensayo, Mark Bray ofrece un estudio detallado de la historia del antifascismo desde sus orígenes. Basado en entrevistas con antifas de todo el mundo, el autor detalla las tácticas del movimiento y la filosofía que hay detrás de él.
Bray entiende el antifascismo como un método político, un espacio de identificación individual y colectiva, y un movimiento transnacional que ha adaptado las corrientes socialistas, anarquistas y comunistas a una necesidad urgente de reaccionar ante la amenaza fascista.
Antifa está basado en sesenta y una entrevistas a militantes, en activo o retirados, de diecisiete paiìses de Ameìrica del Norte y Europa. Su propósito es ampliar la perspectiva geograìfica e histoìrica del fenómeno, situando la oposicioìn a Trump y a la derecha ultraconservadora dentro de un marco maìs amplio y profundo de resistencia.
Bray defiende que el antifascismo militante es una respuesta razonable e histoìricamente documentada ante la amenaza fascista —persistente después de 1945 y recrudecida en los últimos años— y concluye que se trata de unatradicioìn poliìtica legiìtima, nacida de maìs de un siglo de luchas globales.
«Una vez que las organizaciones de extrema derecha han conseguido difundir su mensaje xenófobo y distópico, nos corresponde a todos nosotros anegarlas en alternativas mejores que la austeridad y la incompetencia de los partidos de derecha e izquierda que hay en los diferentes Gobiernos. Por sí solo, el antifascismo militante es necesario pero no suficiente.»